Sol que grita patria, bandera viva.
Oíd mortales, que el cielo se me vuelve celeste y blanco,
no es pintura: es un latido que me empuja y no lo arranco,
la calle tiene memoria, cada esquina guarda un canto,
y en el sol de la bandera arde el pueblo que levanto.
Sol que grita patria… y en mi pecho nunca es llanto.
No es tela lo que flamea, es la historia hecha latido,
son las manos de los viejos sosteniendo lo vivido,
es el mate compartido, el abrazo en lo sencillo,
la cultura que resiste con orgullo encendido.
Argentina en cada gesto… lo eterno de lo sentido.
El pasado fue coraje, fue dolor y fue bandera,
fue promesa en voz de fuego defendiendo lo que era,
pero hoy sigue en cada paso, en la lucha verdadera,
en el pueblo que se alza sin rendirse a la espera.
Oíd mortales… la patria no se muere, se supera.
El presente es esta sangre que no sabe de rendirse,
es la voz de cada barrio que no deja de decirse,
que el amor por esta tierra no se aprende ni se escribe,
se respira, se defiende, se levanta y se describe.
Sol que grita patria… lo que el alma no prohíbe.
Y el futuro es esta llama que no piensa apagarse,
es la fe de nuevas manos que se animan a abrazarse,
con la historia como guía y el coraje de encontrarse,
en un mismo sentimiento que no deja de expandirse.
Bandera viva… lo que el tiempo no puede borrarse.
XUS
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