Profundos sentidos húmedos.
Profundos sentidos húmedos, lo digo y tiembla el aire,
no es solo piel que busca, es algo más que arde,
un lenguaje sin palabras que empieza a respirar:
y en ese roce lento… se aprende a habitar.
Hay calor en tu cercanía, un pulso que se expande,
como un tiempo detenido que en lo íntimo se agrande,
no es prisa ni es conquista, es un suave derivar:
dos cuerpos que se entienden… sin tener que explicar.
Profundos sentidos húmedos, memoria del instante,
como si el universo se volviera palpitante,
fui pasado contenido, fui futuro sin tocar:
pero en tu ahora vivo… me vuelvo a encontrar.
Y en lo simple del gesto, en lo tibio del calor,
hay una forma secreta de decirnos “soy tu voz”,
no es solo deseo ardiente, es también profundidad:
un abismo compartido… que elijo atravesar.
Profundos sentidos húmedos, sin culpa ni temor,
como un rito invisible que nos nombra mejor,
es tocar lo infinito… sin dejar de temblar.