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sábado, 25 de abril de 2026

Manual para no quemarnos vivos.

Manual para no quemarnos vivos.

No me quemes, loca, que traje el caos planchado,
vengo del barrio del delirio, mal dormido y enamorado,
vos me mirás con esa risa de crimen improvisado,
y yo ya siento que el universo nos dejó mal configurados.

Ayer juramos ser serios… duramos veinte segundos,
terminamos filosofando borrachos sobre dos mundos,
vos dijiste “sos un incendio”, yo: “vos un fósforo profundo”,
y acabamos riéndonos desnudos… de lo absurdo del asunto.

No me quemes con secretos que decimos al oído,
con esa intimidad salvaje de reír por lo prohibido,
el tiempo nos mira loco, como un dios mal construido,
somos dos cómplices fugados de un manicomio compartido.

Vos me pinchás con picardía: “no aguantás ni una locura”,
yo respondo: “soy un pendejo con resaca y travesura”,
hacemos del amor un chiste con elegante calentura,
y si ardemos… que sea juntos por exceso de ternura.

El futuro es un chiflido, un desastre delicioso,
una cama de carcajadas, un complot maravilloso,
si me quemás que sea riendo, criminal y afectuoso,
porque el amor más peligroso… siempre fue el más humoroso.

No me quemes… o quemame, pero en confianza y despacito,
como dos locos que encontraron un infinito chiquitito,
entre bromas, piel y mates se volvió eterno el rito,
y si el mundo explota hoy… nos reímos desde adentro del mito.

XUS



domingo, 5 de abril de 2026

No me quemes, que me prendo solo.

No me quemes, que me prendo solo.

Arranco la noche con cara inocente,
pero el grupo sabe que miento elegante,
tiran indirectas directo a la frente,
No me quemes… 
que yo solo soy detonante.

El espejo del bar me guiña traición,
me devuelve un “ojo” con complicación,
sé que en cualquier momento cae la acusación,
de aquella locura sin explicación.
Y alguien la cuenta… con lujo de edición.

cada esquina es meme de alguna locura,
“¿te acordás cuando…?”; ya perdí la compostura,
me río primero, estrategia segura.
Si me van a quemar… que sea con altura.

El tiempo es un loop de papelones finos,
repiten mis fails como grandes destinos,
yo esquivo elegante, cambio los caminos,
pero siempre aparece el peor de los vinos.
No me quemes… o al menos serví dos más, vecino.

Hay picardía flotando en el aire,
miradas que juegan, tensión que no cae,
doble sentido que nadie desarme,
la noche se presta para ese desmadre.
Y yo en la cuerda floja… bailando en el desastre.

Pero al final, entre risas y fuego,
historias que crecen después de un trago ciego.
No me quemes… mejor brindemos y luego.




sábado, 4 de abril de 2026

No me quemes en este laberinto.

No me quemes en este laberinto.

Caigo en la charla y ya siento el calor,
miradas que apuntan directo al error,
alguien se ríe, sospecho traición,
mi pasado aparece sin invitación.
No me quemes… que ya aprendí la lección.

El espejo me muestra versiones dudosas,
yo serio por fuera, por dentro mil cosas,
recuerdos que vuelven en formas graciosas,
metidas de pata… gloriosamente horrorosas.
Y el reflejo se ríe… de mis propias prosas.

En este laberinto de amigos letales,
cada historia revive momentos fatales,
“¿te acordás de esa vez?” 
yo busco salidas en gestos neutrales.
Pero siempre hay uno… que trae los finales.

El tiempo es circular, lo puedo afirmar,
porque lo que oculté vuelve a empezar,
cada anécdota rota quiere regresar,
como un loop diseñado para incomodar.
No me quemes… dejame al menos respirar.

Intento esquivar con humor y estilo,
respondo con rimas, mantengo el hilo,
si me van a exponer, que sea tranquilo,
con flow elegante, aunque esté en el filo.
Porque si caigo… que sea con brillo.

Y al final entendí, entre risa y tensión,
que quemarse también une al montón,
somos errores en repetición,
pero compartidos… bajan la presión.
No me quemes… o bueno, quemame con corazón.




miércoles, 1 de abril de 2026

Ritmo en la sangre Argentina.

Ritmo en la sangre Argentina.

Argentina, lpm… esto no se explica,
suena en la calle, retumba y salpica,
es bombo en el pecho, la piel electrifica…
y el alma en caliente nunca se achica.

Nunca lo entenderías… es pura locura,
es gritarle al cielo sin tener censura,
es fiesta en la pena, es rabia que cura…

Argentina es ritmo que no se controla,
es noche que vibra, que gira y que explota,
es barrio, es esquina, es gente que brota…
como fuego lento que nunca se agota.

Argentina, lpm… sube la marea,
de emociones crudas que nadie frena,
es cuerpo que salta, que vibra, que quema…
y en cada latido la vida resuena.

Nunca lo entenderías… no es para pensar,
es para sentir, para desbordar,
para perderte sin querer parar…
y en ese exceso… volver a empezar.

Y en esta métrica rápida y suelta,
te tiro este ritmo que nunca se agota,
porque ser Argentino no es cosa discreta…
es vivir al máximo… sin receta.




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