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miércoles, 8 de abril de 2026

Ojo aquí, que arde el laberinto.

Ojo aquí, que arde el laberinto.

Ojo aquí… que el juego va a empezar,
no es casualidad lo que se quiere mirar,
tu risa pica, invita a pecar,
como un chiste interno difícil de ignorar.
Y entre risas… me empezaste a atrapar.

Ojo aquí… que el tiempo se dobló,
como un reloj que en tu boca se perdió,
cada segundo distinto al anterior,
cada gesto tuyo rompe el pudor.
Y en ese instante… el deseo habló mejor.

Ojo aquí… que no todo es razón,
hay caminos que nacen sin explicación,
tu cintura dibuja una tentación,
como un verso que busca su conclusión.
Y en ese giro… perdí la dirección.

Ojo aquí… que el infinito sos vos,
repetida en mi mente como un eco veloz,
un laberinto donde pierdo la voz,
pero encuentro tu risa, y eso alcanza a los dos.
Porque en tu juego… siempre quiero ese “error”.

Ojo aquí… que amar también es reír,
es rozar el abismo y elegirlo seguir,
es mirarte sabiendo que puedo caer y subir,
como un ciclo que no quiere morir.
Ojo aquí… que en vos me vuelvo a elegir.




No buscaba a nadie y te vi!.

No buscaba a nadie y te vi!.

No buscaba a nadie… y te vi pasar,
como un error del tiempo queriendo acertar,
mi calma quebrada empezó a vibrar,
como un pulso oculto difícil de atar.
Y en ese instante… todo empezó a cambiar.

Tu mirada fue un golpe sin avisar,
un espejo vivo donde quise entrar,
no era destino que iba a buscar,
pero el deseo no sabe negociar.
No buscaba a nadie… y te volví a mirar.

El tiempo dudó, se quiso frenar,
como si supiera que iba a estallar,
cada segundo empezó a pesar,
como un bucle intenso sin poder escapar.
Y en ese cruce… me volví a encontrar.

No hubo promesas, ni plan, ni razón,
solo cuerpos leyendo la conexión,
un roce leve cargado de intención,
una chispa simple hecha explosión.
No buscaba a nadie… y ardió el corazón.

Y ahora en mi mente volvés a girar,
como un ciclo eterno difícil de cortar,
no sé si fue suerte o necesidad,
pero en ese caos encontré claridad.
No buscaba a nadie… y te elegí sin pensar.




miércoles, 1 de abril de 2026

Azúcar en la risa.

Azúcar en la risa.

con migas de cielo pegadas al gris,
manchada de juego, de barro y maíz,
un sol en la cara diciendo “aquí es”.

Corre la tarde dentro de sus dientes,
la risa le brota como agua en la frente,
no mide el tiempo, lo vuelve presente…
y el mundo se rinde a lo inocente.

inventa dragones con una verdura,
convierte la vereda en gran aventura…
y hace de lo simple una locura.

Se cae y se ríe, se ensucia y levanta,
no guarda rencores, no teme, no espanta,
abraza la vida como viene y canta…
aunque la rodilla le arda y le marca.

cabe el universo sin ningún enredo,
todo es posible, todo es juego…
y el amor es tan fácil que parece un credo.

Pequeña, gigante,
cura sin saber, ilumina al instante,
y le enseña al mundo, tan serio y distante…
que vivir es simple… si sos como antes.




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