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miércoles, 22 de abril de 2026

Letra prohibida en fiebre lenta.

Letra prohibida en fiebre lenta.

Te escribo donde arde lo que nunca se pronuncia,
en la grieta del deseo donde el pulso se denuncia,
tu mirada me desviste sin pedir ninguna excusa,
y en tu risa hay un abismo que a mi lógica rehúsa.
Letra prohibida… donde el fuego no se usa, se acusa.

Nos hablamos con la piel, sin gramática ni norma,
cada roce es una idea que en lo íntimo se transforma,
hay locura en lo cercano, en tu forma que deforma
mi versión más contenida… y la vuelve otra forma.
Escribirte es incendiarme… sin que el mundo lo informe.

El presente es este instante suspendido entre latidos,
donde el tiempo se hace cómplice de impulsos compartidos,
tu cercanía es un vértigo de códigos prohibidos,
una danza sin permiso que nos deja suspendidos.
Somos dos contradicciones… perfectamente encendidos.

No hay pudor en este idioma que se aprende en lo secreto,
es ternura con delirio, es exceso en lo discreto,
una mezcla de caricia con instinto casi inquieto,
como un verso que se escribe sin control ni manifiesto.
Letra prohibida… lo indecible hecho gesto.

Si el mañana nos desarma lo que hoy se vuelve llama,
quedará en cada memoria este pulso que reclama,
porque hay noches que son siglos cuando el cuerpo se derrama
en un arte sin testigos donde el alma se proclama.
Letra prohibida… donde amar también es drama.

XUS



miércoles, 8 de abril de 2026

No buscaba a nadie y te vi!.

No buscaba a nadie y te vi!.

No buscaba a nadie… y te vi pasar,
como un error del tiempo queriendo acertar,
mi calma quebrada empezó a vibrar,
como un pulso oculto difícil de atar.
Y en ese instante… todo empezó a cambiar.

Tu mirada fue un golpe sin avisar,
un espejo vivo donde quise entrar,
no era destino que iba a buscar,
pero el deseo no sabe negociar.
No buscaba a nadie… y te volví a mirar.

El tiempo dudó, se quiso frenar,
como si supiera que iba a estallar,
cada segundo empezó a pesar,
como un bucle intenso sin poder escapar.
Y en ese cruce… me volví a encontrar.

No hubo promesas, ni plan, ni razón,
solo cuerpos leyendo la conexión,
un roce leve cargado de intención,
una chispa simple hecha explosión.
No buscaba a nadie… y ardió el corazón.

Y ahora en mi mente volvés a girar,
como un ciclo eterno difícil de cortar,
no sé si fue suerte o necesidad,
pero en ese caos encontré claridad.
No buscaba a nadie… y te elegí sin pensar.




jueves, 2 de abril de 2026

Después del fuego, soy.

Después del fuego, soy.

Sexo; después existo… y me descubro,
no en el acto en sí, sino en lo que cubro
cuando el silencio cae, desnudo y profundo…
y me encuentro latiendo en otro segundo.

No es solo el cuerpo marcando presencia,
es algo más hondo rompiendo la ausencia,
como si el alma, sin tanta apariencia,
se dijera al fin su propia esencia.

Sexo; después existo… más claro, más vivo,
con el pulso lento, pero más activo,
como si en el roce hallara el motivo
de entenderme humano, frágil, sensitivo.

No hablo del fuego que rápido pasa,
hablo del eco que en el pecho abraza,
de esa calma extraña que todo traspasa…
y en lo más simple, la verdad se enlaza.

Porque después del vértigo y la piel,
queda lo real, lo que no se ve,
lo que no se toca… pero se es,
como un susurro que dice: “estás bien”.

Y en esta métrica cruda y sincera,
te digo: hay encuentros que son frontera
entre lo que somos y lo que espera…
ser dicho en voz baja, pero de veras.




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