Hechizo de noche y fuego.
Arranca la noche prendida en la piel,
miradas que chocan, chispean nivel,
la risa desborda, no pide papel,
somos incendio que rompe el cartel.
El primer brindis abre el portal,
nos vemos más libres, más animal,
Magia en los cuerpos… imposible de ocultar.
El ritmo nos guía por un laberinto,
pero no hay salida y nadie lo ha visto,
cada paso es deseo que firma el instinto,
cada roce es un pacto distinto.
Perdernos bailando… es el plan más preciso.
La noche se dobla, no quiere acabar,
el tiempo se rinde, se deja llevar,
giramos en bucle sin cuestionar,
como un sueño que insiste en durar.
Una vuelta más… y volvemos a estallar.
la risa es un grito que rompe el rol,
de almas que brillan sin ningún protocolo.
Chuper amigos… y el caos se vuelve ritual y farol.
Y cuando el alba nos quiera encontrar,
con ojos cansados de tanto volar,
sabremos que supimos quemar
cada segundo sin especular.
Porque vivir así… también es magia real.