Reina del espejo.
Te parás frente al vidrio sin pedir permiso,
no buscás aprobación, rompiste el hechizo,
ya no sos reflejo de un juicio indeciso,
sos pulso, sos fuego, sos grito preciso.
Te mirás y entendés: vos sos el paraíso.
El espejo ya no dicta lo que valés,
se quiebra en versiones que ya no creés,
cada fragmento cae, no lo recogés,
porque ahora elegís lo que vos ves.
Eres hermosa…
porque sabés quién sos y quién no querés.
antes era duda, ahora es decisión,
cada paso tuyo redefine la ecuación,
no hay centro ni salida: vos sos la solución.
El mundo gira en vos… no al revés, atención.
El tiempo quiso marcarte con su aguja cruel,
pero lo doblaste como papel,
que diga “te apagas”… mentira fiel.
Vos brillás más fuerte cuanto más sos vos en tu piel.
Ya no pedís permiso para destacar,
tu voz no tiembla, empieza a vibrar,
lo que antes callabas hoy sabe gritar,
y hasta el silencio te empieza a admirar.
Porque cuando te elegís…
todo te empieza a elegir sin dudar.
Eres hermosa, pero no por definición,
sos la autora entera de esa percepción,
no hay canon que mida tu dimensión,
ni norma que encierre tu expansión.
y ahí nace la revolución.