domingo, 1 de marzo de 2026

Sin reserva.


Sin reserva.

Amor, te la doy toda,
toda,
todaa,
todaaa…
sin copia de seguridad ni modo avión.

No es exceso de palabra,
es decisión que explota,
es abrir el pecho en vivo
sin edición ni derrota.

Te doy mis luces bajas,
mis días sin campeón,
mi versión más humana
y mi mejor intención.

Antes medía el cariño,
racionaba el querer,
pero amar a medias
es empezar a perder.

Con vos no juego tibio,
voy completo al ring,
si caigo, caigo amando,
pero no vuelvo a fingir.

Amor, te la doy toda,
sin cláusula ni duda,
porque cuando el sentimiento es real
no se calcula,
se desnuda.





 

sábado, 28 de febrero de 2026

Entrega sin medida.


Entrega sin medida.

Amor, te la doy toda,
toda,
todaa,
todaaa,
todaaaa…

No es grito vacío,
es promesa sin reserva,
es saltar sin red
cuando el alma se entrega.

Te doy mi risa imperfecta,
mi historia sin editar,
los miedos que no mostré
y las ganas de apostar.

La vida me enseñó
a guardar siempre algo,
pero con vos entendí
que amar es dar el salto.

Toda la noche en confianza,
todo el día en verdad,
sin mitad ni estrategia,
sin cálculo ni plan.

Amor, te la doy toda,
no por impulso que arde,
sino porque elegirte
es mi manera de quedarme.





 

El último hombre frente al horizonte.


El último hombre frente al horizonte.

El mundo es blanco.
Silencio extendido como página sin escribir.
Y en medio, una sombra erguida
decidiendo no huir.

El sol rojo arde sin fuego,
es un símbolo, no un calor,
parece el ojo del universo
midiendo el peso del dolor.

La figura no tiene rostro,
pero tiene intención,
cuando el destino te despoja,
solo queda definición.

Hay sangre que mancha la espada,
pero más pesa la memoria,
porque ninguna guerra termina
cuando termina la historia.

Freestyle del alma en duelo,
ritmo seco, golpe certero,
la vida no da segundas tomas,
es verso crudo y verdadero.

No lucha por fama ni aplauso,
no hay público en la orilla,
solo un abismo preguntando
si el miedo lo arrodilla.

Pero se mantiene recto,
aunque el pasado lo queme,
porque a veces ser valiente
es sostener lo que duele.

El rojo arriba es destino,
el negro abajo es elección,
entre ambos vibra un hombre
improvisando su razón.

Somos sombra contra el vacío,
espada contra incertidumbre,
ser humano es caminar
aunque el horizonte no alumbre.

Y si el mundo es contraste puro,
blanco, negro, rojo también,
la verdadera batalla empieza
cuando te enfrentas a ti, amén.





 

viernes, 27 de febrero de 2026

Sombra bajo el sol rojo.


Sombra bajo el sol rojo.

Hay un sol rojo que no calienta,
solo observa, inmenso y callado.
Y una sombra firme en la orilla
con el destino desenvainado.

No veo su rostro,
pero siento su historia.
Hay batallas que no buscan gloria,
solo memoria.

El viento no mueve su túnica,
la mueve el peso del ayer,
cada gota roja en su espada
es un nombre que tuvo que perder.

La vida es duelo y es dojo,
es golpe, es corte, es decisión,
es pararse frente al abismo
sin pedir explicación.

Sin pista, sin red,
improvisando coraje
cuando todo se ve al revés.

El sol parece un ojo antiguo
mirando desde la eternidad,
como si el universo preguntara:
¿Qué harás con tu libertad?.

Y la sombra responde en silencio,
con postura recta y convicción:
“No lucho por odio ni sangre,
lucho por definición.”

Porque a veces ser fuerte
es no dejarse romper,
es cargar con lo inevitable
y aun así permanecer.

Negro sobre blanco el mundo,
rojo latiendo en la piel,
somos figuras en contraste
buscando sentido en el papel.

Y aunque la escena parezca guerra,
hay algo más profundo en su voz:
no es la espada lo que lo define,
es lo que decidió no ser feroz.

Bajo el sol rojo infinito
la sombra aprende a entender:
que el mayor combate del hombre
es contra su propio poder.





 

jueves, 26 de febrero de 2026

Demasiado ruido.


Demasiado ruido.

Exceso de vicios,
copas llenas de vacío,
risas que suenan fuerte
para tapar el frío.

No empezó como abismo,
fue costumbre leve,
un “solo por hoy”
que mañana se repite.

Aprendí que el hábito abraza
como amigo fiel,
pero aprieta despacio
hasta no dejarte ver.

El cuerpo pide pausa,
el alma pide voz,
pero el ruido seduce
más que el propio dolor.

Exceso de vicios,
más fuga que placer,
porque huir de uno mismo
no es saber vivir.

Y aunque la noche prometa
olvido y anestesia,
si el corazón no se escucha
la sombra no se va.





 

Raíz compartida.


Raíz compartida.

Te amo, hermana,
con la calma de quien sabe
que no hace falta probarlo.

Fuimos infancia mezclada,
secretos en voz baja,
peleas que duraban horas
y abrazos que duraban años.

Sos memoria viva
de todo lo que fui,
la que vio mis miedos
antes de que aprendiera a fingir.

La vida nos tiró pruebas,
nos hizo crecer distinto,
pero hay un hilo invisible
que nos mantiene unidos.

Aprendí que no todos los amores
se eligen en el camino,
algunos nacen contigo
y caminan tu destino.

Te amo, hermana,
porque si el mundo se rompe,
sé que tu voz
me recompone.





 

miércoles, 25 de febrero de 2026

Luz de sangre.


Luz de sangre.

Te amo, hermana,
sin metáfora exagerada,
sin discurso armado,
con verdad descalza.

Crecimos entre discusiones mínimas
y pactos silenciosos,
aprendiendo que el amor
también es ruidoso.

Sos testigo de mis versiones,
la que fui, la que soy,
la que duda en la noche
y la que igual se animó.

La vida nos cambió horarios,
nos dio caminos distintos,
pero hay algo que no se mueve:
ese lazo infinito.

Aprendí que la familia
no es solo apellido compartido,
es alguien que te entiende
cuando el mundo hace ruido.

Te amo, hermana,
porque aun cuando no hablamos,
sabemos exactamente
qué estamos sintiendo.





 

Bajo la superficie.


Bajo la superficie.

Natación.
No es solo deporte,
es silencio en movimiento.

Me sumerjo
y el ruido se disuelve,
las voces del día
quedan lejos, en la orilla.

El agua marca el tempo,
uno, dos, respirar,
como un freestyle interno
que no necesita rimar.

Aprendí que el miedo flota
si lo miro de frente,
que el cuerpo confía
cuando la mente se siente.

Cada brazada es avance,
aunque no haya aplauso alrededor,
porque competir conmigo
ya es un honor.

Natación.
Fluir sin máscara,
hundirme sin caer,
y salir a la superficie
sabiendo
que volví a creer.





 

martes, 24 de febrero de 2026

Respirar bajo el agua.


Respirar bajo el agua.

Natación.
Palabra que parece simple,
pero es diálogo con el silencio.

Entro al agua
y el mundo baja el volumen,
los problemas se quedan
en la orilla del ruido.

Braceo constante,
ritmo interno,
como un freestyle sin micrófono
pero con eco eterno.

Aprendí que no se trata
de ganar velocidad,
sino de encontrar
mi propia profundidad.

El agua no juzga,
solo exige verdad:
si te tensás, te hundís;
si fluís, sabés nadar.

Natación.
Respirar distinto,
moverse sin peso,
sentir que el cuerpo y el alma
van en el mismo proceso.






 

La muchacha y el muro infinito.



La muchacha y el muro infinito.

Hay un muro que grita colores
como si el mundo no tuviera memoria.
Hay una muchacha de rodillas
que parece cargar su propia historia.

El fondo estalla en neón,
azules que cortan el aire,
rosas que incendian la noche,
verdes que nadie repare.

Pero ella calla.
Y en su silencio hay un laberinto.

Sus ojos brillan como símbolos
que el sol hubiera escrito:
dos espejos donde el universo
se repite, exacto e infinito.

No está vencida en la piedra,
está pensando su destino,
porque a veces caer de rodillas
es elegir el camino.

El grafiti firma el caos,
la ciudad late sin ley,
pero su pulso marca el ritmo:
boom bap del alma, ¿ok?.

La vida tira barras pesadas,
sin métrica, sin compás,
te lanza dudas en llamas
y te pregunta quién sos, nada más.

Y ella responde sin ruido,
sin pose, sin actuación:
“Soy fuego bajo la piel,
soy mi propia definición.”

No todo lo roto es derrota,
no todo el gris es final,
hay belleza en la grieta
que deja pasar lo esencial.

Entre escombros y luces eléctricas
se escribe una revelación:
el mundo puede ser muro,
pero tú decides la canción.






 

lunes, 23 de febrero de 2026

Neón en el laberinto.


Neón en el laberinto.

Arrodillada en piedras blancas,
como si el mundo fuera ruina,
ella sostiene la noche
con una mirada que ilumina.

Detrás, el muro grita en colores,
firma su caos con aerosol,
pero en sus ojos hay otro universo,
un fuego rosa, íntimo sol.

Parece frágil 
—dicen las sombras—,
parece sola en la ciudad,
pero quien ha mirado el abismo
sabe nombrar la eternidad.

Grafiti eléctrico en la espalda,
laberinto de azul y neón,
como si el barrio fuera un libro
escrito sin puntuación.

Y ella, centro del ruido,
silencio que sabe rimar,
rodillas firmes sobre escombros,
lista para improvisar.

Porque la vida es freestyle puro,
sin libreto ni redención,
te tira al suelo y te pregunta:
¿Cuál es tu definición?.

Y ella responde sin palabras,
con postura, pulso y fe:
“Si el mundo me pinta caos,
yo me reinvento en lo que sé.”

No todo brillo es superficie,
no todo muro es prisión,
a veces el arte es la herida
que encuentra su canción.

Y en medio del gris quebrado,
bajo el grafiti feroz,
hay una chica reconstruyéndose
con neón en la voz.





 

Corazón en ronda.


Corazón en ronda.

Mis amigas son la cura de mi corazón,
no porque borren heridas,
sino porque me enseñan
a mirarlas sin temor.

Cuando el amor falla,
cuando el mundo pesa,
ellas llegan sin juicio
y la pena se confiesa.

Nos sentamos a desarmar
lo que parecía final,
y entre risas sinceras
todo vuelve a empezar.

Yo aprendí en esas charlas
que llorar también es fuerte,
que la amistad verdadera
le discute a la suerte.

No traen milagros grandes,
traen verdad y calor,
y en ese gesto simple
se recompone el dolor.

Mis amigas son la cura de mi corazón,
porque cuando dudo de mí,
ellas sostienen
mi mejor versión.





 

domingo, 22 de febrero de 2026

Remedio compartido.


Remedio compartido.

Mis amigas son la cura de mi corazón,
no vienen en frasco,
no tienen receta,
pero sanan mejor.

Cuando el amor se rompe
y el orgullo se quiebra,
aparecen con risa
y verdad sin etiqueta.

Me conocen en sombras,
en versión sin filtro,
cuando el maquillaje cae
y el ánimo es mínimo.

Aprendí que la vida
no se enfrenta en soledad,
que hay abrazos que cosen
lo que no sabe explicar.

No curan con magia,
curan con presencia,
con mate, con charla,
con paciencia inmensa.

Mis amigas son la cura de mi corazón,
porque cuando todo duele
me recuerdan
quién soy.





 

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