Espejo sin nombre.
No siempre es lo que ves,
hay verdades calladas escondidas al revés,
un brillo que no grita pero insiste en lo que es,
como un eco profundo que no pide por qué.
En lo simple, en lo humano,
en la forma en que das sin medir lo que es vano,
en los gestos pequeños que nacen temprano,
cuando nadie te mira… pero igual das la mano.
No es el rostro el que habla, es lo que se sostiene,
es la luz que aparece cuando todo se detiene,
es la grieta que muestra lo que adentro se tiene,
y en lo frágil se vuelve… lo más fuerte que viene.
Rimo con lo invisible, con lo que no se nombra,
con ese yo interno que a veces se asombra,
de ser tantas versiones en una misma sombra,
buscando en el reflejo una verdad que lo nombra.
Reflejo del alma… no es perfecto ni claro,
es un mapa sin ruta, un misterio raro,
pero en cada latido, en lo más sincero y caro,
es donde uno se encuentra… sin disfraz ni reparo.