lunes, 23 de marzo de 2026

Modo avión en la noche.

Modo avión en la noche.

Apago el ruido, pongo el mundo en pausa,
la luna entra sola… sin pedir causa.
Pantalla apagada, cielo prendido,
notificaciones muertas, corazón encendido.

Ese disco dorado no pide follow,
ni likes, ni historias… solo cae en el fondo.
Se clava en el agua, glitch en la marea,

Freestyle en la mente, sin algoritmo,
la calma me samplea, bajo el ritmo.
El reflejo vibra como loop infinito,
lo miro y respiro… y vuelvo al instinto.

No hay prisa, no hay meta, no hay competencia,
solo un faro tranquilo cortando la ausencia.
La luna no vende, no promete nada,
pero llena el vacío sin decir palabra.

Y yo me desconecto para reconectar,
con lo que no grita pero sabe estar.
Entre ola y silencio, sin señal ni red,
descubro que vivir… también es perder.




La luna también recuerda.

La luna también recuerda.

Cae la noche lento, sin hacer ruido,
y la luna aparece como un rostro antiguo.
No alumbra… observa, con paciencia infinita,
como quien ya vivió lo que el alma repita.

Se refleja en el agua, se quiebra y se arma,
como un pensamiento que no encuentra calma.
Freestyle del cielo, rimando en lo eterno,
cada ola responde lo que calla el silencio interno.

No es solo luz fría flotando en el mar,
es memoria del mundo que no sabe olvidar.
Tiene marcas, heridas, mapas sin nombre,
como el paso del tiempo dibujado en los hombres.

Y yo, desde abajo, pequeño y sincero,
le cuento mis dudas como a un compañero.
Porque en su distancia hay algo cercano,
una forma de abrazo que no toca la mano.

La luna no juzga, tampoco responde,
pero guarda secretos que nadie esconde.
Y en ese reflejo que tiembla en el río,
entiendo que no estoy tan solo en lo mío.




Arquitectura del intento.

Arquitectura del intento.

Amo como puedo… 
como quien arma un mundo sin plano,
ladrillo sobre duda, con el pulso en la mano,
soy un caos que te elige… sin saber lo lejano.

Amo en voz baja, en gestos mínimos,
en detalles que escapan de los ritmos típicos,
no traigo promesas ni discursos míticos,
solo un corazón terco… latiendo auténtico.

A veces soy invierno queriendo ser verano,
un abrazo torpe, un “quedate” liviano,
pero si estoy, estoy… no juego a lo urbano,
ni escondo lo que siento detrás de lo mundano.

Amo como puedo… sin molde ni etiqueta,
como escribe un poeta sin saber la receta,
mezclando cicatrices con una fe discreta,
y un poco de locura que el alma interpreta.

No soy perfección, soy presencia real,
un intento constante de algo esencial,
porque amar no es un logro ni un punto final,
es caer y seguir… en un loop emocional.




Manual incompleto del amor.

Manual incompleto del amor.

Amo como puedo… no como debería,
no tengo instrucciones ni perfecta armonía,
amo con lo que tengo, con lo que todavía
late roto y sincero dentro de mi poesía.

A veces doy de más, otras veces me pierdo,
me equivoco queriendo, me corrijo en lo cuerdo,
soy intento constante, soy error y recuerdo,
pero nunca un vacío… siempre amor en acuerdo.

No soy mapa exacto ni destino seguro,
soy camino torcido pero honesto y puro,
si te amo, lo hago sin disfraz ni apuro,
aunque tiemble mi voz o se me quiebre el muro.

Amo como puedo… con lo que aprendí,
con las luces que enciendo y las sombras en mí,
no prometo un “por siempre”, pero sí un “aquí”,
un presente real… sin fingir lo que fui.

Y si no es suficiente, lo entiendo también,
porque amar es un riesgo que no siempre está bien,
pero elijo sentir… una y otra vez,
aunque amar como puedo… no sea perfecto, tal vez.




Parpadeo.

Parpadeo.

No es un ojo… es un disparo de tiempo,
un segundo suspendido latiendo en el centro.
Parpadeás… y el mundo se apaga y se enciende,
como un DJ del caos que mezcla lo que siente.

Negro profundo, fondo donde todo se pierde,
azul que golpea como verdad que no miente.
No te miro… me absorbe, me rompe el esquema,
soy glitch en tu sistema, reescribiendo el problema.

Freestyle en la retina, sin libreto ni ley,
cada frame es distinto aunque parezca el mismo replay.
Hay fuego en lo húmedo, hay frío en lo cercano,
y una historia cortada justo antes del “te amo”.

Ese brillo no es luz… es memoria filtrada,
son cosas que callaste pero siguen grabadas.
No es ternura perfecta, tampoco dolor puro,
es lo que queda vivo cuando todo es oscuro.

Y yo acá, de testigo, sin poder descifrar,
si ese ojo me mira… o me quiere borrar.
Pero igual me sostengo, aunque tiemble la voz,
porque en ese parpadeo… también existo yo.




domingo, 22 de marzo de 2026

El universo en un ojo.

El universo en un ojo.

Hay un mundo girando dentro de tu mirada,
un océano azul donde mi voz queda atrapada.
No es solo un ojo, es un portal encendido,
un reflejo del todo… en lo más escondido.

Late como un verso que no supe escribir,
como un beat silencioso que me obliga a sentir.
Freestyle del alma, improvisando razón,
cada brillo en tu iris me desarma el control.

Veo sombras que hablan, luces que no se van,
historias sin nombre que en tu pupila están.
Y me pierdo despacio, sin querer regresar,
porque en ese universo… aprendí a mirar.

No hay ciencia que explique lo que ahí sucedía,
ni palabras exactas para tanta poesía.
Es un caos perfecto, es un orden vital,
una chispa infinita en lo más personal.

Y aunque cierre los ojos, te sigo encontrando,
porque lo que vi en vos… me quedó respirando.
No fue solo un instante, fue una eternidad,
dibujada en silencio… dentro de tu mirar.




Traducir lo intraducible.

Traducir lo intraducible.

Argentino, lpm… nunca lo entenderías,
no entra en diccionarios ni en teorías frías,
es un pulso que late con viejas melodías,
una mezcla de gloria, cicatrices y alegrías.

es decir “todo mal” y seguir en el camino,
con la fe medio rota… pero el fuego intacto y fino.

Es barrio en la memoria, es abrazo sin permiso,
es un “dale que va” aunque el mundo esté indeciso,
es reír en la ruina con orgullo improviso,
como un verso que sangra pero nunca se hizo piso.

Nunca lo entenderías… porque no se explica,
se vive en cada esquina, en cada herida chica,
en la forma de amar, tan brutal y tan rica,
que te rompe y te arma en la misma lógica.

Argentino, lpm… no es bronca solamente,
es un grito del alma que no pide precedente,
es un código oculto latiendo en la gente:
ser eterno en lo frágil… y fuerte en lo ausente.

XUS



Código Argento.

Código Argento.

Argentino, lpm… nunca lo entenderías,
no es solo una bandera ni un gol en agonía,
es llorar por costumbre y reír al otro día,
es un caos que abraza y te nombra en su poesía.

Es hablar con el alma aunque suene desprolijo,
es putear al destino pero igual ser su hijo,
es prometer “mañana” con un sueño fijo,
y aunque todo se rompa, reconstruir el acertijo.

Somos tango en la herida, mate amargo en la espera,
una fe que se quiebra pero nunca se altera,
una historia que sangra pero igual persevera,
porque el alma Argentina siempre encuentra una manera.

Nunca lo entenderías… y está bien que así sea,
hay dolores que el mundo ni traduce ni crea,
pero hay fuego en la sangre que ninguna marea
puede apagar del todo… aunque todo se vea.

Argentino, lpm… no es insulto, es identidad,
es grito contenido, es pura intensidad,
es llevar en el pecho una absurda verdad:
que aunque duela ser tanto… no lo cambio jamás.




La Z que respira en silencio.

La Z que respira en silencio.

Hay un pulso escondido en lo recto y lo exacto,
una Z que no grita pero rompe el impacto.
Todo parece frío, milimétrico, preciso,
pero adentro hay un alma que no pide permiso.

Círculos que repiten lo que no comprendí,
líneas que me cruzaron cuando me perdí.
Soy punto y soy trazo, soy error y medida,
un plano imperfecto dibujando mi vida.

Freestyle en la sangre, voy rimando el destino,
cada corte es memoria, cada giro es camino.
No hay centro fijo, todo vibra y se mueve,
lo que hoy es certeza mañana se llueve.

Y esa Z atraviesa como un rayo callado,
dividiendo lo que soy de lo que he ocultado.
Pero une también lo que quise romper,
porque hasta en la grieta hay razones de ser.

No es solo diseño, es lenguaje profundo,
un código invisible que traduce mi mundo.
Y aunque todo parezca distante y mental,
cada forma susurra: “sentir es central”.






Geometría del destino en Z.

Geometría del destino en Z.

Trazo una línea, recta, pero el alma se curva,
como ese círculo al centro donde el silencio murmura.
Soy la Z que se quiebra, que avanza y se desvía,
un mapa de lo invisible dibujado en rebeldía.

Hay símbolos flotando que no sé descifrar,
pero laten en mi pecho como un código ancestral.
Cruces, ángulos, órbitas… todo gira en razón,
y yo en medio del caos buscando una dirección.

Freestyle en la mente, la métrica se desliza,
como líneas diagonales que el destino improvisa.
No es azar, es lenguaje, lo que el trazo revela,
una historia sin palabras que en mi espíritu se cuela.

La Z no es final, es un puente torcido,
entre lo que fui ayer y lo que aún no he sido.
Geometría sagrada, fragmentada y perfecta,
cada error en la vida también es línea correcta.

Y aunque el diseño parezca frío, técnico y distante,
hay un pulso escondido, hay un grito constante.
Porque dentro del orden también vive el temblor,
y en cada intersección… habita el amor.




sábado, 21 de marzo de 2026

Modo invisible.

Modo invisible.

Estoy en la soltería, pero activo en la emoción,
como un perfil sin foto buscando conexión,
x si alguien me ama en secreto, sin notificación,
que deje el miedo en visto y escriba el corazón.

No todo lo que calla está vacío o perdido,
hay silencios que abrazan aunque no hagan ruido,
quizás alguien me nombra sin haberme tenido,
y me piensa en sus noches como un verso prohibido.

Voy rimando mis días con ritmo callejero,
entre dudas que pasan y lo que sí espero,
porque amar en secreto es un juego sincero,
pero el amor se libera cuando rompe el “pero”.

Soy libre en mi estado, pero no indiferente,
tengo ganas de algo real, algo presente,
si alguien me ama en secreto, que sea valiente,
que el amor no se esconde… se vuelve evidente.

Y si nadie aparece, no se cae el telón,
yo sigo siendo historia, latido y canción,
porque antes que de otro, soy de mi corazón,
y eso ya es amor… sin condición.





Broadcast al silencio.

Broadcast al silencio.

Estoy en la soltería, tirando líneas al viento,
como un mensaje en botella flotando en el pensamiento,
x si alguien me ama en secreto, que rompa el argumento,
que el silencio a veces grita más fuerte que el sentimiento.

Camino solo, sí, pero no vacío por dentro,
cargo historias que no cuento y miradas sin encuentro,
hay nombres que no conozco latiendo en algún centro,
y un “te quiero” escondido jugando al desencuentro.

Soy eco de lo posible, misterio sin remitente,
quizás alguien me piensa pero no es valiente,
quizás me escribe en sueños y borra lo que siente,
o guarda en su pecho lo que el alma presiente.

Estoy en la soltería, pero no en abandono,
soy pausa entre dos versos, soy ruido en tono mono,
si alguien me ama en secreto, que le pierda el miedo al tono,
que el amor no es clandestino si se grita a todo el trono.

Y si nadie lo hace, también está bien,
porque aprendí a quererme cuando no hubo quién,
pero igual dejo abierta la puerta del “ven”,
por si alguien en sombras decide ser luz también.








viernes, 20 de marzo de 2026

Sonrisa que resiste.

Sonrisa que resiste.

Me puse lentes negros pa’ tapar lo que siento,
no por estilo, sino pa’ frenar el viento,
ese que sopla recuerdos, que arrastra el intento,
de ser fuerte aunque tiemble por dentro.

Cara simple, dos puntos, un gesto pequeño,
pero adentro hay historias que nunca te enseño,
me río bajito, como quien guarda un sueño,
y en cada sonrisa voy cosiendo lo roto.

Ey, no todo lo cool es lo que parece,
a veces el brillo también se entristece,
me paro derecho aunque el alma se mece,
y sigo, porque el tiempo no retrocede.

Soy ese dibujo que no pide permiso,
que sonríe en silencio, que aguanta el hechizo,
de un mundo que empuja, que exige, que es liso,
pero igual me reinvento… y avanzo preciso.

Porque aprendí que caer no me quita valor,
que hasta el más fuerte también guarda dolor,
y que una sonrisa, aunque sea menor,
puede ser resistencia… puede ser amor.





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