viernes, 6 de marzo de 2026

El eco de los libres.


El eco de los libres.

Libertad, libertad, libertad,
late fuerte en la garganta,
no es consigna repetida,
es un fuego que se levanta.

Oíd mortales,
que el cielo también escucha,
cuando un hombre común
se planta y lucha.

Libertad, libertad, libertad,
lo grita la sangre caliente,
cuando el alma recuerda
que nació independiente.

No es discurso elegante,
ni frase de ocasión,
es el pulso rebelde
de todo corazón.

A veces la vida aprieta,
a veces el miedo pesa,
pero el que aprende a ser libre
ya no agacha la cabeza.

LPMQTP, que salga del pecho,
sin filtro ni disfraz,
porque el grito del pueblo
si es sincero
no muere jamás.

Libertad, libertad, libertad,
que lo escuche el mundo entero,
cuando un hombre la defiende
se vuelve eterno.





 

jueves, 5 de marzo de 2026

Grito en el pecho.


Grito en el pecho.

Libertad, libertad, libertad,
retumba en mi voz sin final,
no es palabra decorativa,
es pulso vital.

Oíd mortales,
que el grito no viene del viento,
nace del hombre común
cuando despierta por dentro.

Libertad, libertad, libertad,
lo digo sin protocolo,
porque vivir arrodillado
no fue nunca mi modo.

Aprendí que la vida
no es jaula elegante,
que el alma se oxida
si no lucha un instante.

LPMQTP, lo digo sincero,
con bronca, con fuego,
con el corazón primero.

No es insulto vacío,
es un golpe en la mesa,
cuando el pueblo recuerda
que su voz pesa.

Libertad, libertad, libertad,
que lo escuchen los muros y el mar,
porque un corazón despierto
no vuelve jamás
a callar.





 

miércoles, 4 de marzo de 2026

Barrio en clave menor.


Barrio en clave menor.

Cumbia, gato,
que suene el parlante viejo,
que el piso vibre suave
y el pasado quede lejos.

No es solo ritmo pegado,
es memoria del asfalto,
es un abrazo en movimiento
cuando el ánimo está bajo.

Gato, mirada encendida,
paso firme, cintura suelta,
la tristeza se desarma
cuando la música da vuelta.

Aprendí que el baile salva
sin sermón ni condición,
que a veces curar el alma
es dejar hablar al son.

Entre palmas y risas
se acomoda el destino,
porque nadie está tan roto
si todavía baila fino.

Cumbia, gato,
simple, real, verdadero,
cuando el cuerpo encuentra ritmo
el corazón late sincero.





 

martes, 3 de marzo de 2026

Ritmo felino.


Ritmo felino.

Cumbia, gato.
Suena el bajo y la noche se estira,
la esquina prende luces
aunque el barrio suspira.

No es solo baile,
es código compartido,
es mover las penas
hasta dejarlas sin ruido.

Gato, mirada filosa,
paso corto y seguro,
entre vueltas y risas
se olvida lo oscuro.

Yo vengo de días pesados,
de cuentas y preocupación,
pero cuando arranca la cumbia
se acomoda el corazón.

No es huida,
es pausa necesaria,
es sudor que limpia
la semana ordinaria.

Cumbia, gato,
ritmo simple y sincero,
cuando el cuerpo se suelta
el alma dice:
“puedo de nuevo”.





 

Manual breve para estar triste.


Manual breve para estar triste.

El universo se reduce
a cinco trazos blancos
y dos lunas rosadas.

Nada más.
Y sin embargo
es suficiente.

Dos líneas inclinadas:
la gravedad del pensamiento.
Dos guiones horizontales:
los párpados cerrando el ruido.
Una curva hacia abajo:
la confesión más honesta.

Freestyle mínimo,
sin base, sin escenario,
solo el beat del pecho
marcando lo necesario.

A veces creemos
que el dolor debe ser épico,
con tormentas, con discursos,
con un cielo dramático.

Pero no!.

A veces el alma
solo hace un pequeño gesto
y ya está diciendo todo el texto.

No es derrota,
es pausa.
No es final,
es causa.

Porque estar triste
también es estar vivo,
es reconocer que algo importa
más de lo que digo.

Míralo bien:
no hay lágrimas dibujadas,
no hay grito ni herida abierta,
solo una boca inclinada
y la verdad expuesta.

Símbolos,
de espejos y de destino;
yo te lo digo sencillo:
sentir es parte del camino.

Si hoy tu rostro es esa curva
mirando hacia el suelo,
recuerda 

Y el mismo trazo que hoy desciende,
mañana,
improvisando,
aprende
a subir.





 

Geometría de un puchero.


Geometría de un puchero.

Dos líneas por cejas,
dos trazos por mirar,
un mundo resumido
en la forma de expresar.

El fondo es blanco infinito,
como página sin voz,
y en medio un gesto pequeño
que lo dice todo, feroz.

No hay guerra ni espada,
no hay sangre ni sol,
solo una curva hacia abajo
hablando de un pequeño dolor.

Parece simple el dibujo,
casi infantil la expresión,
pero hasta el mínimo trazo
contiene un corazón.

Freestyle del sentimiento,
beat lento, suave compás,
a veces el alma improvisa
cuando no puede más.

Esas mejillas rosadas
no esconden debilidad,
son mapas diminutos
de pura sensibilidad.

Porque estar triste es humano,
como errar o dudar,
no todo héroe pelea,
algunos aprenden a llorar.

El universo también cabe
en la curva temblorosa
de un labio que no sabe.

Y yo te digo en presente,
sin máscara ni disfraz:
si hoy tu boca cae un poco,
mañana puede rimar.

Somos signos en el aire,
símbolos buscando sentido,
y hasta el gesto más pequeño
merece ser oído.

Que nadie subestime
la fuerza de esta expresión:
un puchero es la antesala
de una nueva canción.





 

lunes, 2 de marzo de 2026

Código interno.


Código interno.

Soy difícil de entender,
no por orgullo ni pose,
sino porque mi mente
corre donde nadie conoce.

A veces cambio de clima
sin previo aviso,
soy verano en la risa
y en silencio, granizo.

No siempre explico lo que siento,
me cuesta traducir,
hay cosas que en mi pecho
prefieren latir que salir.

Aprendí que no soy línea recta,
soy curva, soy espiral,
un pensamiento profundo
en un mundo superficial.

Si querés leerme,
no busques lógica exacta,
mirá mis gestos pequeños,
ahí está la verdad intacta.

Soy difícil de entender,
pero real sin disfraz,
y quien aprende mi idioma
ya no me suelta jamás.





 

domingo, 1 de marzo de 2026

Manual inexistente.


Manual inexistente.

Soy difícil de entender,
no porque quiera esconderme,
sino porque soy laberinto
que aún aprende a leerse.

A veces digo “todo bien”
cuando adentro hay tormenta,
a veces río fuerte
para que nadie lo sienta.

No vine con instrucciones,
ni mapa para explicar,
soy mezcla de contradicciones
que intentan encajar.

Aprendí que no soy simple,
que pienso más de lo que hablo,
que mi silencio grita
cuando el mundo hace teatro.

Si te cuesta descifrarme,
quedate un poco más,
no soy misterio imposible,
solo necesito tiempo
para confiar.

Soy difícil de entender,
pero fácil de sentir,
si mirás más allá
de lo que aparento decir.





 

Sin reserva.


Sin reserva.

Amor, te la doy toda,
toda,
todaa,
todaaa…
sin copia de seguridad ni modo avión.

No es exceso de palabra,
es decisión que explota,
es abrir el pecho en vivo
sin edición ni derrota.

Te doy mis luces bajas,
mis días sin campeón,
mi versión más humana
y mi mejor intención.

Antes medía el cariño,
racionaba el querer,
pero amar a medias
es empezar a perder.

Con vos no juego tibio,
voy completo al ring,
si caigo, caigo amando,
pero no vuelvo a fingir.

Amor, te la doy toda,
sin cláusula ni duda,
porque cuando el sentimiento es real
no se calcula,
se desnuda.





 

sábado, 28 de febrero de 2026

Entrega sin medida.


Entrega sin medida.

Amor, te la doy toda,
toda,
todaa,
todaaa,
todaaaa…

No es grito vacío,
es promesa sin reserva,
es saltar sin red
cuando el alma se entrega.

Te doy mi risa imperfecta,
mi historia sin editar,
los miedos que no mostré
y las ganas de apostar.

La vida me enseñó
a guardar siempre algo,
pero con vos entendí
que amar es dar el salto.

Toda la noche en confianza,
todo el día en verdad,
sin mitad ni estrategia,
sin cálculo ni plan.

Amor, te la doy toda,
no por impulso que arde,
sino porque elegirte
es mi manera de quedarme.





 

El último hombre frente al horizonte.


El último hombre frente al horizonte.

El mundo es blanco.
Silencio extendido como página sin escribir.
Y en medio, una sombra erguida
decidiendo no huir.

El sol rojo arde sin fuego,
es un símbolo, no un calor,
parece el ojo del universo
midiendo el peso del dolor.

La figura no tiene rostro,
pero tiene intención,
cuando el destino te despoja,
solo queda definición.

Hay sangre que mancha la espada,
pero más pesa la memoria,
porque ninguna guerra termina
cuando termina la historia.

Freestyle del alma en duelo,
ritmo seco, golpe certero,
la vida no da segundas tomas,
es verso crudo y verdadero.

No lucha por fama ni aplauso,
no hay público en la orilla,
solo un abismo preguntando
si el miedo lo arrodilla.

Pero se mantiene recto,
aunque el pasado lo queme,
porque a veces ser valiente
es sostener lo que duele.

El rojo arriba es destino,
el negro abajo es elección,
entre ambos vibra un hombre
improvisando su razón.

Somos sombra contra el vacío,
espada contra incertidumbre,
ser humano es caminar
aunque el horizonte no alumbre.

Y si el mundo es contraste puro,
blanco, negro, rojo también,
la verdadera batalla empieza
cuando te enfrentas a ti, amén.





 

viernes, 27 de febrero de 2026

Sombra bajo el sol rojo.


Sombra bajo el sol rojo.

Hay un sol rojo que no calienta,
solo observa, inmenso y callado.
Y una sombra firme en la orilla
con el destino desenvainado.

No veo su rostro,
pero siento su historia.
Hay batallas que no buscan gloria,
solo memoria.

El viento no mueve su túnica,
la mueve el peso del ayer,
cada gota roja en su espada
es un nombre que tuvo que perder.

La vida es duelo y es dojo,
es golpe, es corte, es decisión,
es pararse frente al abismo
sin pedir explicación.

Sin pista, sin red,
improvisando coraje
cuando todo se ve al revés.

El sol parece un ojo antiguo
mirando desde la eternidad,
como si el universo preguntara:
¿Qué harás con tu libertad?.

Y la sombra responde en silencio,
con postura recta y convicción:
“No lucho por odio ni sangre,
lucho por definición.”

Porque a veces ser fuerte
es no dejarse romper,
es cargar con lo inevitable
y aun así permanecer.

Negro sobre blanco el mundo,
rojo latiendo en la piel,
somos figuras en contraste
buscando sentido en el papel.

Y aunque la escena parezca guerra,
hay algo más profundo en su voz:
no es la espada lo que lo define,
es lo que decidió no ser feroz.

Bajo el sol rojo infinito
la sombra aprende a entender:
que el mayor combate del hombre
es contra su propio poder.





 

jueves, 26 de febrero de 2026

Demasiado ruido.


Demasiado ruido.

Exceso de vicios,
copas llenas de vacío,
risas que suenan fuerte
para tapar el frío.

No empezó como abismo,
fue costumbre leve,
un “solo por hoy”
que mañana se repite.

Aprendí que el hábito abraza
como amigo fiel,
pero aprieta despacio
hasta no dejarte ver.

El cuerpo pide pausa,
el alma pide voz,
pero el ruido seduce
más que el propio dolor.

Exceso de vicios,
más fuga que placer,
porque huir de uno mismo
no es saber vivir.

Y aunque la noche prometa
olvido y anestesia,
si el corazón no se escucha
la sombra no se va.





 

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