viernes, 3 de abril de 2026

Reina del espejo.

Reina del espejo.

Te parás frente al vidrio sin pedir permiso,
no buscás aprobación, rompiste el hechizo,
ya no sos reflejo de un juicio indeciso,
sos pulso, sos fuego, sos grito preciso.
Te mirás y entendés: vos sos el paraíso.

El espejo ya no dicta lo que valés,
se quiebra en versiones que ya no creés,
cada fragmento cae, no lo recogés,
porque ahora elegís lo que vos ves.
Eres hermosa… 
porque sabés quién sos y quién no querés.

antes era duda, ahora es decisión,
cada paso tuyo redefine la ecuación,
no hay centro ni salida: vos sos la solución.
El mundo gira en vos… no al revés, atención.

El tiempo quiso marcarte con su aguja cruel,
pero lo doblaste como papel,
que diga “te apagas”… mentira fiel.
Vos brillás más fuerte cuanto más sos vos en tu piel.

Ya no pedís permiso para destacar,
tu voz no tiembla, empieza a vibrar,
lo que antes callabas hoy sabe gritar,
y hasta el silencio te empieza a admirar.
Porque cuando te elegís… 
todo te empieza a elegir sin dudar.

Eres hermosa, pero no por definición,
sos la autora entera de esa percepción,
no hay canon que mida tu dimensión,
ni norma que encierre tu expansión.
y ahí nace la revolución.




jueves, 2 de abril de 2026

El espejo.

El espejo.

Te miro y el mundo se pliega en tu forma,
como un verso antiguo que el tiempo deforma,
no es solo belleza, es algo que informa
que el caos del cosmos en vos se transforma.
Si el universo dudara su norma, vos sos la reforma.

En un espejo infinito te veo repetida,
mil versiones tuyas, ninguna perdida,
cada reflejo una vida escondida,
cada mirada tuya reescribe la mía.
Y en ese laberinto… tu luz es la salida.

No es simple decir “eres hermosa” y ya,
porque esa palabra se queda corta, quizás,
hay algo en tu gesto que no se va,
como un eco eterno que vuelve y está.
Sos más que lo dicho… sos lo que no se dirá.

El tiempo te intenta medir sin razón,
pero vos le doblás toda ecuación,
como un círculo eterno sin conclusión,
donde cada segundo es repetición.
Y en ese bucle extraño… sos la excepción.

Te pienso y el mundo se vuelve un relato,
un libro sin fin que no sigue un formato,
donde cada página rompe el contrato
Y vos sos la tinta… que firma ese pacto.

Hay algo en tu risa que rompe destinos,
que borra fronteras, caminos divinos,
dibujando estrellas en tus ojos vecinos.
Y yo me pierdo en vos… sin querer encontrar el camino.

Si esto es un sueño, no quiero despertar,
porque en tu presencia todo es verdad,
el tiempo es un truco que sabe fallar,
y vos sos la grieta donde puedo escapar.
Eres hermosa… y eso no se puede cuestionar.




Ardor.

Ardor.

Sexo; después existo… pero antes ardo,
en ese instante donde todo es descaro,
tu piel y la mía rompiendo el reparo…
y el mundo cayendo, lento y raro.

No hay inocencia cuando el pulso estalla,
cuando el deseo sin miedo se halla,
cuando tu cuerpo mi nombre no calla…
y el tiempo se quiebra, se dobla, se estalla.

Sexo; incendio que no pide permiso,
lenguaje sin letras, directo, preciso,
miradas que dicen “perdamos el juicio”…
y el alma se entrega sin previo aviso.

Es vértigo dulce, tensión encendida,
es carne que vibra sintiéndose viva,
es roce que empuja, que insiste, que activa…
una fuerza cruda, salvaje, instintiva.

Y en ese borde, tan lleno de nada,
somos dos fuerzas sin forma pactada,
sin culpa, sin pausa, sin mente atada…
solo energía buscando ser liberada.

Sexo; después existo… más suelto, más cierto,
con el cuerpo en calma, el latido abierto,
como si el caos hubiera cubierto…
todo lo que soy… y lo hubiera despierto.

te digo: hay fuego que no se modera,
que en lo más hondo se vuelve frontera…
entre lo que oculto… y lo que me quema.




Después del fuego, soy.

Después del fuego, soy.

Sexo; después existo… y me descubro,
no en el acto en sí, sino en lo que cubro
cuando el silencio cae, desnudo y profundo…
y me encuentro latiendo en otro segundo.

No es solo el cuerpo marcando presencia,
es algo más hondo rompiendo la ausencia,
como si el alma, sin tanta apariencia,
se dijera al fin su propia esencia.

Sexo; después existo… más claro, más vivo,
con el pulso lento, pero más activo,
como si en el roce hallara el motivo
de entenderme humano, frágil, sensitivo.

No hablo del fuego que rápido pasa,
hablo del eco que en el pecho abraza,
de esa calma extraña que todo traspasa…
y en lo más simple, la verdad se enlaza.

Porque después del vértigo y la piel,
queda lo real, lo que no se ve,
lo que no se toca… pero se es,
como un susurro que dice: “estás bien”.

Y en esta métrica cruda y sincera,
te digo: hay encuentros que son frontera
entre lo que somos y lo que espera…
ser dicho en voz baja, pero de veras.




Amar a mi manera, pero encendido.

Amar a mi manera, pero encendido.

Me sobra energía,
no es poco lo mío, es pura alegría,
es risa que estalla, es luz que contagia…
es darle a la vida mi mejor melodía.

No vengo perfecto, pero voy entero,
con ganas de todo, con fuego sincero,
si te doy cariño… te doy lo primero
que nace del alma sin freno ni pero.

Eso es bastante,
porque es sin miedo, directo, vibrante,
no juego a medias, no soy distante…
si estoy con vos, estoy constante.

Me río, me tiro, me animo a sentir,
no guardo el amor para después vivir,
lo suelto en el aire, lo dejo fluir…
porque amar es ahora, no es por venir.

Amo como puedo… y celebro eso,
no pido permiso, no escondo el proceso,
si el mundo es raro, yo le hago un beso…
y sigo bailando en mi propio exceso.

te digo: el amor no es algo ideal,
es lo que te nace, lo más natural…
y amar como puedo… ¡es amar sin igual!




La forma que me sale.

La forma que me sale.

Amo como puedo… no como enseñaron,
no tengo manual ni pasos marcados,
a veces torcido, a veces callado…
pero siempre honesto en lo que he dado.

Con lo que me queda,
con partes rotas que igual se entregan,
no soy perfecto, tampoco quisiera…
porque en lo imperfecto mi amor se revela.

No sé prometer lo que no sostengo,
ni hablar bonito si no lo siento,
pero si te abrazo… es porque lo intento
con todo este caos que llevo adentro.

Y eso me alcanza,
aunque a veces duela, aunque no avanza,
aunque me equivoque en la balanza…
sigo apostando por la esperanza.

No soy de cuentos ni frases armadas,
soy más de silencios que dicen más nada,
de miradas simples, de manos cansadas…
que igual se extienden sin pedir nada.

Y en esta métrica cruda y sincera,
de que alguien entienda, sin tanta manera…
que amar como puedo… es amar de veras.






Susurro de seda roja.

Susurro de seda roja.

El aire se inclina,
su voz es un hilo que lento camina,
no grita el deseo, lo vuelve rutina…
de gestos pequeños que el fuego destina.

No es prisa, es pausa que roza la piel,
mirada que dice más de lo que es,
un juego callado que empieza al revés…

Leve y constante,
como lluvia tibia sobre lo vibrante,
cada movimiento se vuelve elegante…
y el tiempo se pierde en lo insinuante.

No hay exceso, hay arte en la acción,
detalle y ternura guiando la tensión,
como si el deseo fuera una canción…
que se canta lento desde el corazón.

Y en ese universo de sombra y papel,
es fuego que aprende también a ceder…
y en lo más suave… se deja encender.

Misterio encendido,
no todo se dice, no todo es sonido,
hay mundos enteros en lo contenido…
y en lo no dicho… vive lo prohibido.




Respirar en rojo.

Respirar en rojo.

Me roza y me nombra,
como brasa leve que en silencio asombra,
no quema del todo, pero nunca se escombra…
late en la sangre, se esconde en la sombra.

Es aire encendido que entra despacio,
me llena de vida, me quiebra el espacio,
trae en su calor lo que nunca abrazo…
y deja en mi pecho un temblor escaso.

mezcla de herida y deseo fecundo,
me dice que el alma no cabe en el mundo…
y aún así insiste en latir segundo a segundo.

No es solo pasión, es algo más denso,
respirando en rojo lo que no pienso.

Me vuelve sincera,
me quita el disfraz, me deja entera,
porque en ese aire que arde y espera…

Y en esta métrica íntima y viva,
te digo: hay fuego que no se esquiva,
que en cada respiro se reactiva…
y en lo más hondo… el alma cautiva.




miércoles, 1 de abril de 2026

Ritmo en la sangre Argentina.

Ritmo en la sangre Argentina.

Argentina, lpm… esto no se explica,
suena en la calle, retumba y salpica,
es bombo en el pecho, la piel electrifica…
y el alma en caliente nunca se achica.

Nunca lo entenderías… es pura locura,
es gritarle al cielo sin tener censura,
es fiesta en la pena, es rabia que cura…

Argentina es ritmo que no se controla,
es noche que vibra, que gira y que explota,
es barrio, es esquina, es gente que brota…
como fuego lento que nunca se agota.

Argentina, lpm… sube la marea,
de emociones crudas que nadie frena,
es cuerpo que salta, que vibra, que quema…
y en cada latido la vida resuena.

Nunca lo entenderías… no es para pensar,
es para sentir, para desbordar,
para perderte sin querer parar…
y en ese exceso… volver a empezar.

Y en esta métrica rápida y suelta,
te tiro este ritmo que nunca se agota,
porque ser Argentino no es cosa discreta…
es vivir al máximo… sin receta.




Lo que no se explica.

Lo que no se explica.

Argentina, lpm… no es solo palabra,
es fuego en el pecho que nunca se acaba,
es risa y tristeza bailando en la nada…
es todo lo que el alma no labra.

Nunca lo entenderías, y está bien,
no entra en razones, no mide el “por qué”,
es un sentimiento que se lleva en la piel…
como herida dulce que no quiere ceder.

es beso y puteada, es fe que se arma,
es lágrima tibia que el orgullo no calma…
pero igual se levanta y vuelve con alma.

Argentina, lpm… es contradicción,
es perder y cantar con el corazón,
es caer mil veces sin explicación…
y reírse igual de la situación.

Nunca lo entenderías… es ese detalle,
de amar lo que duele, de seguir en la calle,
de hacer de lo poco un fuego que estalle…
y brindar por la vida aunque todo falle.

Y en esta métrica cruda y sentida,
te digo: no es lógica, es pura vida,
porque ser de acá… te marca la herida.

XUS



Entradas populares

Destacados

Reina del espejo.

Contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *