jueves, 2 de abril de 2026

Respirar en rojo.

Respirar en rojo.

Me roza y me nombra,
como brasa leve que en silencio asombra,
no quema del todo, pero nunca se escombra…
late en la sangre, se esconde en la sombra.

Es aire encendido que entra despacio,
me llena de vida, me quiebra el espacio,
trae en su calor lo que nunca abrazo…
y deja en mi pecho un temblor escaso.

mezcla de herida y deseo fecundo,
me dice que el alma no cabe en el mundo…
y aún así insiste en latir segundo a segundo.

No es solo pasión, es algo más denso,
respirando en rojo lo que no pienso.

Me vuelve sincera,
me quita el disfraz, me deja entera,
porque en ese aire que arde y espera…

Y en esta métrica íntima y viva,
te digo: hay fuego que no se esquiva,
que en cada respiro se reactiva…
y en lo más hondo… el alma cautiva.




miércoles, 1 de abril de 2026

Ritmo en la sangre Argentina.

Ritmo en la sangre Argentina.

Argentina, lpm… esto no se explica,
suena en la calle, retumba y salpica,
es bombo en el pecho, la piel electrifica…
y el alma en caliente nunca se achica.

Nunca lo entenderías… es pura locura,
es gritarle al cielo sin tener censura,
es fiesta en la pena, es rabia que cura…

Argentina es ritmo que no se controla,
es noche que vibra, que gira y que explota,
es barrio, es esquina, es gente que brota…
como fuego lento que nunca se agota.

Argentina, lpm… sube la marea,
de emociones crudas que nadie frena,
es cuerpo que salta, que vibra, que quema…
y en cada latido la vida resuena.

Nunca lo entenderías… no es para pensar,
es para sentir, para desbordar,
para perderte sin querer parar…
y en ese exceso… volver a empezar.

Y en esta métrica rápida y suelta,
te tiro este ritmo que nunca se agota,
porque ser Argentino no es cosa discreta…
es vivir al máximo… sin receta.




Lo que no se explica.

Lo que no se explica.

Argentina, lpm… no es solo palabra,
es fuego en el pecho que nunca se acaba,
es risa y tristeza bailando en la nada…
es todo lo que el alma no labra.

Nunca lo entenderías, y está bien,
no entra en razones, no mide el “por qué”,
es un sentimiento que se lleva en la piel…
como herida dulce que no quiere ceder.

es beso y puteada, es fe que se arma,
es lágrima tibia que el orgullo no calma…
pero igual se levanta y vuelve con alma.

Argentina, lpm… es contradicción,
es perder y cantar con el corazón,
es caer mil veces sin explicación…
y reírse igual de la situación.

Nunca lo entenderías… es ese detalle,
de amar lo que duele, de seguir en la calle,
de hacer de lo poco un fuego que estalle…
y brindar por la vida aunque todo falle.

Y en esta métrica cruda y sentida,
te digo: no es lógica, es pura vida,
porque ser de acá… te marca la herida.

XUS



Fiesta en dos brazos.

Fiesta en dos brazos.

como si el tiempo aflojara la mano,
tu risa me llega, me toma temprano…

que arman un ritmo de pura alegría,
tu pecho en el mío marca la melodía…
y el día se llena de luz todavía.

nos reímos fuerte, sin estructura,
y deja al amor correr sin censura.

Hay juegos, hay giros, hay besos que estallan,
hay manos que buscan, hay miradas que callan,
pero en ese cruce donde todo encaja…

Abrazos con gusto a tarde compartida,
a mate, a historias, a risa encendida,
a ese momento que vuelve la vida…
más simple, más nuestra, más bienvenida.

Y en esta métrica viva y contenta,
un mundo chiquito donde nada nos resta…
y el amor se celebra… como una fiesta.




Donde empieza el abrazo.

Donde empieza el abrazo.

Abrazos… palabra que no hace ruido,
pero en el cuerpo deja sentido,
es ese instante, breve y seguido,
donde el mundo deja de ser tan frío.

como si el alma hablara en acción,
sin tantas vueltas, sin condición…
solo dos cuerpos en conexión.

de lo que me pesa, de lo que persigo,
es quedarme un rato, sin ser enemigo…
de todo eso que llevo conmigo.

no cambian el mundo, pero contienen,
y en ese gesto que va y que viene…
hay cosas que sanan porque convienen.

Abrazos que tiemblan, abrazos que salvan,
que rompen distancias que antes faltaban,
y en ese calor, las grietas se calman.

Y en esta métrica suave y sincera,
te digo: no hay forma más verdadera
de tocar el alma, sin que doliera…

XUS



Azúcar en la risa.

Azúcar en la risa.

con migas de cielo pegadas al gris,
manchada de juego, de barro y maíz,
un sol en la cara diciendo “aquí es”.

Corre la tarde dentro de sus dientes,
la risa le brota como agua en la frente,
no mide el tiempo, lo vuelve presente…
y el mundo se rinde a lo inocente.

inventa dragones con una verdura,
convierte la vereda en gran aventura…
y hace de lo simple una locura.

Se cae y se ríe, se ensucia y levanta,
no guarda rencores, no teme, no espanta,
abraza la vida como viene y canta…
aunque la rodilla le arda y le marca.

cabe el universo sin ningún enredo,
todo es posible, todo es juego…
y el amor es tan fácil que parece un credo.

Pequeña, gigante,
cura sin saber, ilumina al instante,
y le enseña al mundo, tan serio y distante…
que vivir es simple… si sos como antes.




La suavidad que me nombra.

La suavidad que me nombra.

Tan leve, tan clara,
como brisa tibia que el alma prepara,
no empuja, no grita, no exige, no amarra…
pero en su dulzura todo se declara.

Llega sin ruido, sin hacer promesa,
y en ese gesto la vida se expresa,
como si el tiempo bajara la prisa…
solo por ver cómo nace tu risa.

Abrigo invisible,
cura lo roto, vuelve lo imposible
algo cercano, algo accesible…
un refugio simple, pero indescriptible.

No pide nada, no busca imponer,
solo aparece… y logra encender
esa ternura que sabe sostener
lo que en silencio no supe entender.

Y en esa forma tan frágil, tan pura,
hay más verdad que en mil armaduras,
porque quien sonríe desde la ternura…
desarma el miedo, lo vuelve dulzura.

Queda flotando,
como recuerdo que sigue sanando,
y en cada espacio que va tocando…
deja al alma suave… y respirando.

XUS



Latido en rojo finito.

Latido en rojo finito.

El eco carmesí… no es grito, es cuenta,
un tic en la sangre que nunca se ausenta,
marca en el pulso la cifra que enfrenta
al cuerpo que nace… sabiendo la meta.

Escucho ese eco cuando todo calla,
cuando la noche sin ruido me estalla,
y entiendo despacio, sin forma que valga…

El eco carmesí no asusta de frente,
susurra en lo hondo, paciente, insistente,
me dice: “tu tiempo no es permanente”…
y el alma se encoge, pero sigue valiente.

cada paso avanza y borra el camino,
somos ese hilo, tan leve y tan fino…
que arde en el viento creyéndose divino.

Y sí, siento miedo, lo digo sin prisa,
no a la muerte en sí… sino a la ceniza
de lo que no hice, de lo que no quise,
de todo lo vivo que no se me hizo.

El eco carmesí… también es aviso,
no todo es eterno, ni el tiempo es preciso,
pero en ese borde, tan frágil, tan liso…

Y en esta métrica cruda y sincera,
es lo que empuja a vivir a tu manera…
aunque el miedo tiemble… la vida acelera.

XUS





martes, 31 de marzo de 2026

El rojo que resuena.

El rojo que resuena.

El eco carmesí… me nombra en secreto,
late en la sangre, no pide respeto,
es grito dormido, es pulso inquieto…
es todo lo que callé incompleto.

No es solo un color, es una herida,
es beso que arde, es piel encendida,
es rabia suave que no se olvida…
y vuelve en silencio a tomar la vida.

El eco carmesí vibra en lo hondo,
como un recuerdo que nunca escondo,
aunque lo niegue, aunque me hunda en lo hondo…
siempre regresa, firme y redondo.

Escuchar su ritmo me deja expuesta,
me quita máscaras, me deja honesta,
porque en su fuego no hay respuesta…

El eco carmesí no pide permiso,
rompe el control, desarma el hechizo,
y en cada latido que no analizo…
me vuelve humana… sin previo aviso.

Y en esta métrica íntima y viva,
te digo: hay sangre que no se esquiva,
que en cada emoción se reactiva…
y en lo más rojo… el alma se aviva.




El sueño que escucha el mundo.

El sueño que escucha el mundo.

Escuchar, imaginar… así empieza el día,
con ojos pequeños llenos de poesía,
oye en el viento una melodía…
y cree que la paz es cosa sencilla.

Escucha a los pájaros hablar bajito,
como si el cielo contara un secreto infinito,
y en su cabeza dibuja un mundo bonito
donde nadie pelea… ni grita un grito.

Imaginar es su forma de andar,
construye universos sin necesitar
más que una idea para transformar
lo que los grandes no logran mirar.

Escuchar, imaginar… juego profundo,
donde no hay fronteras partiendo el mundo,
donde cada abrazo vale un segundo…
y nadie se queda jamás en lo oscuro.

Sueña que el ruido se vuelve canción,
que el miedo se rinde frente al corazón,
que todos se entienden sin condición…
y que el amor es la única razón.

Y en esta métrica suave y sincera,
te digo: ese niño aún persevera,
aunque la vida parezca otra esfera…
su sueño de paz sigue siendo bandera.

Escuchar, imaginar… no es fantasía,
es la semilla que el alma confía,
porque si un niño lo sueña algún día…
quizás el mundo también lo sería.




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