jueves, 26 de marzo de 2026

Mesa y en el alma.

Mesa y en el alma.

La gloria de un país que no se explica,
no es solo fútbol, es la fe cuando se complica,
es la charla que empieza y nunca se termina,
en un asado cualquiera… donde el corazón opina.

Está en la mesa, entre el humo y la carne,
en el tío que grita “¡es el más grande!”,
en el pibe que sueña con un potrero y un balón,
y en el mate que gira con debate y pasión.

“¿Viste ese gol?”
-y ya no importa el contexto-,
la jugada se agranda en relato honesto,
cada uno la cuenta con su propio texto,
como si el tiempo se doblara en ese gesto.

No juega solo en la cancha,
juega en cada domingo donde el alma se ensancha,
en la radio de fondo, en la voz que se engancha,
en la risa compartida que nunca se mancha.

Somos un país hablando de lo mismo mil veces,
repitiendo la magia como viejas oraciones,
porque hay goles que no son goles… son emociones,
y hay jugadas que viven en generaciones.

Mate en mano, mirada al cielo,
“qué locura este tipo”… dice el abuelo,
y en ese instante simple, sin ningún modelo,
es más que un nombre… es un lazo en el suelo.

La gloria en lo cotidiano,
en la esquina, en el bar, en lo más cercano,
en ese orgullo absurdo pero tan humano,
de decir “es Argentino”… y sentirlo hermano.

No es solo levantar la copa en el final,
es todo lo que une en lo esencial,
porque en cada costumbre, en cada ritual,
es la excusa… para sentirnos igual.

Y aunque el tiempo pase y el fútbol cambie,
y otros nombres intenten ocupar su imagen,
habrá un fuego eterno en cada paisaje:
Messi en la memoria… como un lenguaje.

XUS



El pie que escribió la historia.

El pie que escribió la historia.

La gloria de un país en movimiento,
no es solo un hombre… es un sentimiento,
es Argentina latiendo en cada intento.

Desde el barrio al mundo, sin perder la raíz,
con la humildad intacta y la magia en el pie, sí,
cada gambeta es un sueño que aprendió a salir,
de un corazón pequeño… que se hizo gigante así.

No grita, pero hace temblar,
no busca la épica… la deja pasar,
como quien sin querer aprende a volar,
y en cada partido vuelve a empezar.

Rimo con su historia, con su andar callado,
flow de genio simple, de talento marcado,
de tantas caídas… y seguir levantado,
hasta alzar la gloria con un pueblo a su lado.

La gloria de un país… no es solo ganar,
es todo el camino que lo llevó hasta allá,
las lágrimas guardadas, el no abandonar,
y ese instante eterno… de poder levantar.

Y el mundo entendió,
que los héroes existen… cuando hay corazón,
y que un pibe con sueños, sin explicación,
puede hacer de su vida… a nuestro país campeón!.




El ruido del papel vivo.

El ruido del papel vivo.

Latidos de papel… suenan cuando nadie escucha,
cuando el mundo hace pausa y el alma hace lucha,
cuando el pecho se llena pero la voz no se ajusta,
y la tinta aparece… como única ruta.

Latidos de papel… golpeando despacio,
como pasos perdidos recorriendo el espacio,
para todo lo roto que no encuentra reemplazo.


Latidos de papel… con flow imperfecto,
no buscan aplauso ni un final correcto,
solo ser lo que son: un reflejo directo,

Y si el viento los lleva, si se pierden tal vez,
igual queda el intento marcado en la piel,
porque hay cosas que viven más allá del después
cuando laten en tinta… y se vuelven papel.




Corazón de tinta.

Corazón de tinta.

Latidos de papel… escribiendo lo que soy,
como un pulso invisible que se escapa en cada hoy,
no es solo lo que digo, es lo que no doy,
lo que guardo en silencio… y en versos libero hoy.

Latidos de papel… ritmo frágil y real,
cada palabra tiembla como un acto vital,
no hay máscara en tinta, no hay filtro digital,

Soy páginas abiertas que no saben mentir,
soy historias que sangran pero quieren seguir,
cuando hablar no alcanzaba… para lo que sentí.

Latidos de papel… como eco en la razón,
un niño improvisado perdiéndose en su voz,
un laberinto interno hecho rima y emoción,
donde cada salida vuelve al mismo corazón.

Y si alguien me lee y se logra encontrar,
en alguna palabra que no supe explicar,
entonces estos latidos lograron cruzar…
del papel a su alma… sin necesidad de hablar.




Museo del exceso.

Museo del exceso.

Exceso de XUS… no es marca, es latido,
es un grito en colores que no pide permiso,
el lugar donde el trazo se vuelve sentido,
y cada diseño respira… lo que nunca se dijo.

Cada línea es memoria tatuada en el tiempo,
cada sombra es un eco de algún sentimiento,
no es solo estética… es puro argumento,
es el alma en papel rompiendo el silencio.

Exceso de XUS… donde el arte es verdad,
sin filtros, sin moldes, sin pedir claridad,
cada pieza es un mundo con su propia identidad,
un fragmento de vida buscando mirar.

Rimo con tinta viva, con pulso real,
flow de emociones en código visual,
no vendo diseños… transmito un canal,
donde lo que sentís se vuelve material.

Y si alguien lo mira y algo le pasa,
si conecta en silencio con lo que lo abraza,
hacerte sentir… aunque el mundo se caiga.

XUS



miércoles, 25 de marzo de 2026

Latidos que no se apagan.

Latidos que no se apagan.

Latidos de amor… ahora suenan distinto,
ya no estás en la mesa, pero estás en lo que siento,
te fuiste en silencio, sin aviso ni guion escrito,
y me dejaste el alma hablando con el viento.

Latidos de amor… en pausa y en memoria,
como un beat que resiste más allá de la historia,
te lloro en presente, te celebro en victoria,

Rimo con la ausencia, pero no estás perdido,
sos eco en mis días, sos todo lo vivido,
cada risa compartida hoy late en lo escondido,

Duele… claro que duele, no voy a mentir,
hay noches que pesan y no dejan dormir,
pero también hay luz cuando vuelvo a sentir
que en cada recuerdo… volvés a existir.

Latidos de amor… no entienden de final,
siguen marcando el tiempo en un plano irreal,
y aunque ya no te vea en lo terrenal,




Frecuencia del alma.

Frecuencia del alma.

Latidos de amor… marcando el compás,
como un ritmo invisible que no se va jamás,
late en lo que digo y en lo que no soy capaz,
de explicar con palabras… pero igual está.

Latidos de amor… no siguen razón,
aparecen de golpe, sin pedir condición,
como un pulso que insiste dentro del corazón,
recordándome siempre que sentir es acción.

A veces aceleran, como rima en batalla,
otras bajan despacio cuando el mundo se calla,
pero nunca se apagan, aunque el miedo estalla,
porque amar es la llama que en el pecho no falla.

Latidos de amor… en código secreto,
como pequeño perdido dentro de un mismo cuento,
somos páginas sueltas buscando argumento,
pero el latir nos une más allá del momento.

No es perfecto el ritmo, ni constante el andar,
pero en cada latido vuelvo a intentar,
porque amar es caerse y volverse a parar,
es un loop infinito… de querer y arriesgar.




Modo zombie cute activado.

Modo zombie cute activado.

Cara de “todo bien”, pero sistema caído,
ojos en X como “jefe, hoy no he rendido”.
Guiones de párpados, cerrados por default,
me crashea la vida… reinicio sin result.

Cachetitos rosados, marketing perfecto,
vendo ternura premium, pero ando en modo lento.
Freestyle sin ganas, flow modo avión,
mi cerebro hace buffering… no carga la canción.

No estoy triste, tranquilo… estoy en mantenimiento,
con el alma en reposo y cero pensamiento.
Me hablás y respondo con eco existencial,
“ajá… sí… claro…” versión minimal.

Soy sticker barato en chat de madrugada,
reacciono con vida pero no digo nada.
Mi sonrisa es un bug, mi carita un parche,
me río del caos mientras todo se deshace.

Pero ojo, que en pausa también hay poder,
descansar es un arte que nadie quiere ver.
Así que si me ves con esta expresión,
no es que esté muerto… estoy en actualización




Sonrisa en error 404.

Sonrisa en error 404.

Cara simple, fondo blanco, todo parece en calma,
pero hay cruces en los ojos que delatan el alma.
No estoy muerto, estoy muteado, congelado en la escena,
como un glitch emocional que no drena la pena.

Guiones como párpados, cerrados sin dormir,
dos X que me tachan lo que intento decir.
Freestyle en silencio, sin beat ni sonido,
pero adentro hay un grito que no fue oído.

Me pinto de tierno, rosado en mejillas,
disfrazando el ruido que adentro astilla.
Minimalista el trazo, complejo el sentir,
porque a veces lo simple… no deja de doler.

No hay boca que hable, solo línea neutral,
ni triste ni alegre… modo existencial.
Soy emoji perdido en un chat sin respuesta,
una risa dibujada que nunca contesta.

Pero en esa nada, en lo plano y callado,
vive algo sincero, crudo y guardado.
Porque incluso en pausa, sin voz ni expresión,
late lo invisible… pidiendo conexión.




Último llamado en la madrugada.

Último llamado en la madrugada.

Llamando a mis chuper amigos… con el alma en la mano,
no es joda esta vez, hoy los nombro temprano,
porque hay noches que pesan más que cualquier verano,
y el silencio se vuelve un abismo lejano.

Llamando a mis chuper amigos… los de siempre, los fieles,
los que saben mis grietas aunque nunca las cuente,
los que leen mis ojos cuando todo duele,
y me salvan sin capa… simplemente presentes.

Hoy no llamo por fiesta, ni por risa vacía,
llamo porque hay recuerdos golpeando todavía,
porque a veces el mundo se me cae en el día,

¿Dónde están, compañeros de brindis y heridas?,
los que hicieron del barro nuestras mejores salidas,
los que en cada derrota me prestaron sus vidas,
para seguir de pie… aunque estén destruidas.

Llamando a mis chuper amigos… con urgencia real,
no por copa en la mesa, es por algo vital,
puede ser el milagro más emocional.

Y si llegan… no importa ni el lugar ni la hora,
que la noche nos junte como siempre, sin demora,
porque en este mundo que a veces devora,
la amistad es el fuego… que nunca se evapora.




Señal en la noche.

Señal en la noche.

Llamando a mis chuper amigos… ¿dónde andan hoy?,
tiro un mensaje al viento con ritmo y con flow,
que la noche está viva y no espera un “después”,
y hay historias dormidas que quieren nacer.

Llamando a mis chuper amigos, fieles del ritual,
los que entienden la risa cuando todo está mal,
los que brindan sin causa, pero siempre es vital,

Somos ruido en la calma, somos fuga y razón,
somos charla infinita sin ninguna condición,
una ronda que gira como vieja canción,
donde el tiempo se olvida y aparece el corazón.

Llamando a mis chuper amigos… sin filtro ni rol,
los que saben quién soy cuando apagan el sol,
no es la copa, es el vínculo, no es la noche, es el “hoy”,
es sentir que en el mundo… no camino tan solo, estoy.

Y si alguno no llega, igual queda el lugar,
porque un amigo es eterno aunque no pueda estar,
y en cada brindis ausente lo vuelvo a nombrar,
porque hay lazos que el tiempo no puede cortar.




martes, 24 de marzo de 2026

Versión nacional del grito.

Versión nacional del grito.

LPMQTP… oíd mortales el pulso de este suelo,
no es bronca solamente, es historia en el pecho,
es un grito Argentino que se vuelve desvelo,
cuando el alma se rompe… pero sigue derecho.

Oíd mortales… no es fácil esta danza,
vivimos entre ruinas pero bailamos esperanza,
con el corazón al límite y la fe que no se cansa,
haciendo de la caída una nueva templanza.

LPMQTP… suena a furia y a cariño,
a puteada en la cancha, a abrazo de camino,
es un código nuestro, visceral y genuino,
una forma de decir: “sigo vivo… y me animo”.

Rimo con sangre tibia, con barrio y con memoria,
porque ser Argentino no es solo una historia,
es pelear cada día… y reescribir la victoria.

Oíd mortales… si no lo sentís, no lo expliques,
hay pasiones que el mundo no mide ni predique,
pero en este caos hermoso que el destino nos implique,
ser Argentino es arder… aunque todo te critique.

LPMQTP… y sin pedir perdón,
porque amamos con rabia, con orgullo y corazón,
somos fuego en la lluvia, contradicción en acción,
y aunque duela ser tanto… es nuestra definición.

XUS



Himno del desahogo.

Himno del desahogo.

LPMQTP… oíd mortales este grito crudo,
no nace de la boca, viene del fondo oscuro,
es bronca acumulada rompiendo lo seguro,
es verdad sin disfraz… es humano y es puro.

Oíd mortales… no todo es gloria y bandera,
hay luchas invisibles que nadie considera,
hay sueños que se rompen antes de primavera,
y un alma que resiste aunque el mundo no quiera.

LPMQTP… no es solo insulto al viento,
es un “ya no puedo” mezclado con aliento,
es llorar en silencio y seguir en movimiento.

Rimo con lo que arde, con lo que no se ve,
con lo que uno calla pero igual se le fue,
porque hay cosas que duelen y no sabés por qué,
pero igual te levantás… porque no queda otra fe.

Oíd mortales… no somos de acero,
somos frágil coraje disfrazado de entero,
y aunque el mundo nos quiebre, aunque duela el sendero,
seguimos caminando… porque así es el juego.

XUS



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