jueves, 16 de abril de 2026

Amor de panda en tiempo lento.

Amor de panda en tiempo lento.

En un mundo que corre sin saber a dónde va,
hay un abrazo tibio que el tiempo no podrá,
un ritmo suave, lento, que no quiere escapar,
amor de panda… 
que aprende a descansar.

Fui prisa en otros días, fui reloj sin razón,
corrí tras lo imposible, olvidando el corazón,
pero en tu calma encuentro la justa dimensión:
que amar también es pausa… 
y simple conexión.

Tus manos son refugio, sin lógica ni apuro,
como un cuento infinito que parece seguro,
y en ese blanco y negro, tan tierno y tan puro,
descubro que el amor… 
no necesita futuro.

El pasado se duerme en tu pecho sereno,
el presente es caricia que no pide terreno,
y si el tiempo es un círculo, constante y ajeno,
nuestro amor de panda… 
lo hace más bueno.

No hay épica grandiosa ni promesa irreal,
solo un gesto pequeño que se vuelve total,
porque en lo cotidiano 
-tan simple, tan vital-
amor de panda… 
es infinito y real.

XUS



ATR entre vino y desvarío.

ATR entre vino y desvarío.

Arranca la noche con promesas dudosas,
amigos que juran conductas virtuosas,
pero el vino susurra verdades peligrosas,
y en dos brindis… 
las almas ya están escandalosas.

Fui serio en el día, un filósofo aplicado,
pero el viernes me encuentra totalmente improvisado,
si el tiempo es un río que no puede ser atado,
yo lo cruzo en ojotas… 
y medio mareado.

La cerveza discute con mi equilibrio interno,
un paso para adelante, dos viajes al averno,
pero en esa locura que parece un infierno,
descubro que el caos… 
también puede ser tierno.

Un amigo declama verdades sin sentido,
otro abraza a un perro creyéndolo perdido,
y entre risas comprendo 
-con juicio suspendido-
que el universo es chiste… 
mal pero bien contado, atrevido.

ATR es la clave, el conjuro, el delirio,
es reírse del mundo sin pedirle criterio,
es bailar con la nada como si fuera algo serio…
y brindar por la vida… 
aunque olvide el motivo.

XUS



miércoles, 15 de abril de 2026

ATR en el infinito del baile.

ATR en el infinito del baile.

En la noche se enciende un compás repetido,
cumbia que en la sangre deja el pulso encendido,
fui sombra en la rutina, fui reloj detenido,
pero al grito de “ATR”… 
renací en lo vivido.

El pasado se mezcla con el ritmo presente,
recuerdos que se bailan, girando entre la gente,
cada paso es un verso que improvisa la mente,
y en el giro del mundo… 
soy eterno y soy consciente.

Hay un dios en el bombo, hay verdad en la pista,
filosofía en el cuerpo, sin palabra ni lista,
si el tiempo es un laberinto que la razón despista,
bailando lo resuelvo… 
sin teoría prevista.

El futuro no importa cuando vibra el ahora,
cuando el alma se suelta y el cuerpo lo devora,
cada risa es un eco que en la noche mejora,
y en la fiesta infinita… 
el miedo se evapora.

ATR es el código de un rito sencillo,
es vivir sin medida, es brillar sin brillo,
es perderse en el ritmo como XUS en un pasillo…
y encontrarse bailando… 
en el mismo estribillo.

XUS



Semilla de luz en calma.

Semilla de luz en calma.

Hay una raíz de aire que no pesa en el suelo,
crece entre suspiros, liviana como un vuelo,
no busca certezas ni domestica el cielo,
pero ordena el caos… 
con amor en su desvelo.

Fui ruido en la tarde, fui prisa sin sentido,
dibujé laberintos donde yo mismo me he perdido,
hasta que el presente 
-suave y comprendido-
me enseñó que el equilibrio… 
es un pulso compartido.

Creo desde el pecho, sin miedo ni armadura,
cada idea es semilla, cada error es ternura,
y en la simple creación, transparente y pura,
la raíz del equilibrio… 
es la paz que perdura.

El tiempo se disuelve si el alma no lo empuja,
el futuro es un lienzo que el amor siempre dibuja,
y en la calma infinita que el silencio me dibuja,
soy liviano en el mundo… 
como brisa que no estruja.

Dejo que la vida me habite sin medida,
sin pesar en la sombra ni aferrarme a la herida,
porque en lo más simple, donde todo se anida,
la raíz del equilibrio… 
es amar esta vida.

XUS



La raíz del equilibrio.

La raíz del equilibrio.

En lo hondo del alma crece algo invisible,
una raíz callada, constante y apacible,
no grita verdades ni busca lo imposible,
pero sostiene el mundo… 
de forma imperceptible.

Fui prisa en el tiempo, fui caos en la mente,
corrí tras futuros que nunca fueron presente,
hasta que entendí 
-de manera evidente-
que el centro no se busca… 
se habita simplemente.

El pasado es un eco que a veces desordena,
el futuro una idea que al ansia encadena,
pero en este instante, donde el ser se serena,
es la paz que gobierna.

No es ausencia de lucha ni un alma dormida,
es aceptar la sombra como parte de vida,
es mirar al abismo sin caer en la herida,
y encontrar en lo simple… 

Soy parte del tiempo, del todo y la nada,
un punto en lo eterno, una voz susurrada,
pero cuando me encuentro, sin buscar más que nada,
la raíz del equilibrio… 
ya estaba sembrada.





martes, 14 de abril de 2026

Donde florecen los sueños.

Donde florecen los sueños.

Abro las manos, dejo ir lo que pesaba,
miedos que en la sombra mi voz encadenaba,
hoy los suelto al viento, sin culpa, sin nada,
y en ese vacío… nace luz que no esperaba.

Fui todos mis ayeres, fui duda y fui intento,
un eco en la rutina, un tímido argumento,
pero entendí al tiempo 
-ese sabio y lento-
que soltar no es perder… 
es ganar el momento.

Ahora respiro claro, sin nudos en el pecho,
cada paso es un sueño que empieza a estar derecho,
lo simple es milagro, lo pequeño es un hecho:
vivir es este instante… 
y sentirlo completo.

El futuro me llama con voz encendida,
no como amenaza, sino como vida,
ya no cargo sombras, ya no hay despedida,
porque al soltar temores… 
el alma se expande y anida.

Dejo salir mis miedos, los miro y agradezco,
fueron parte del viaje que hoy ya no padezco,
hice espacio en mi ser, y en ese gesto crezco,
porque vivir mis sueños… 
ahora sí lo merezco.

XUS



El espacio que respiro.

El espacio que respiro.

Suelto mis miedos como páginas al viento,
viejos laberintos que inventé en el pensamiento,
fui carcelero y prisionero al mismo tiempo,
hoy rompo el eco… 
y hago del silencio un movimiento.

El pasado me habla con voz de biblioteca,
polvo en los recuerdos que el alma nunca seca,
pero entiendo al fin,
sin trampa ni moraleja;
que el miedo es un cuento… 
y yo escribo la novela.

En el presente ardo, respiro y me defino,
cada paso es un verso que improvisa mi destino,
dejo ir lo oscuro, lo que ya no me convino,
pa’ que entren mis sueños… 
como luz en lo divino.

El futuro no existe, pero igual lo construyo,
con restos del miedo que transformo y reconstruyo,
si el infinito es real, entonces ahí me incluyo,
porque al soltar cadenas… 
ya no huyo, fluyo.

Dejo salir mis miedos, los nombro y los libero,
hago espacio en el alma, profundo y verdadero,
vivir no es ausencia de temor, es ser sincero
y en ese vacío… 
nacen mis sueños primero.




Fuego lento en lo que no se dice.

Fuego lento en lo que no se dice.

Profundos sentidos húmedos, lo intuyo en tu mirada,
no hace falta decirlo, la tensión está declarada,
hay un idioma en tu piel que me empieza a provocar:
un calor que no pide… pero invita a cruzar.

Se acerca lo prohibido con su pulso elegante,
no es urgencia violenta, es deseo constante,
como un filo invisible que no deja de arder:
una chispa que insiste… en querer encender.

Profundos sentidos húmedos, pero envueltos en control,
como un juego peligroso que domina el corazón,
no es perderse del todo, es saber hasta dónde ir:
caminar ese borde… sin dejar de sentir.

El tiempo se dilata cuando rozo tu presencia,
cada gesto pequeño se convierte en evidencia,
y en ese ritmo lento que no quiere terminar:
lo más intenso vive… en no llegar a explotar.

Profundos sentidos húmedos, tensión que no se va,
como un fuego contenido que disfruta esperar,
porque a veces lo fuerte no es lo que se desató:
es todo lo que arde… y todavía no pasó.




viernes, 10 de abril de 2026

Profundos sentidos húmedos.

Profundos sentidos húmedos.

Profundos sentidos húmedos, lo digo y tiembla el aire,
no es solo piel que busca, es algo más que arde,
un lenguaje sin palabras que empieza a respirar:
y en ese roce lento… se aprende a habitar.

Hay calor en tu cercanía, un pulso que se expande,
como un tiempo detenido que en lo íntimo se agrande,
no es prisa ni es conquista, es un suave derivar:
dos cuerpos que se entienden… sin tener que explicar.

Profundos sentidos húmedos, memoria del instante,
como si el universo se volviera palpitante,
fui pasado contenido, fui futuro sin tocar:
pero en tu ahora vivo… me vuelvo a encontrar.

Y en lo simple del gesto, en lo tibio del calor,
hay una forma secreta de decirnos “soy tu voz”,
no es solo deseo ardiente, es también profundidad:
un abismo compartido… que elijo atravesar.

Profundos sentidos húmedos, sin culpa ni temor,
como un rito invisible que nos nombra mejor,
es tocar lo infinito… sin dejar de temblar.




Amo con locura, sin ley ni frontera.

Amo con locura, sin ley ni frontera.

Amo con locura, rompiendo todo esquema,
no hay norma que me ate ni razón que me frena,
soy vértigo en tus labios, soy incendio al tocar:
una libertad salvaje… que no quiere frenar.

Amo con locura, sin permiso ni manual,
como un grito en la noche que se vuelve ritual,
tu cuerpo es territorio que quiero conquistar:
es un mundo sin dueños… donde elijo habitar.

Fui lógica y rutina, fui silencio y control,
pero el deseo me escribe con su propio rol,
y en este instante puro donde dejo de pensar:
soy caos que se anima… simplemente a amar.

Amo con locura, con la piel como verdad,
sin pasado que pese ni futuro que atar,
porque el tiempo se rompe cuando empieza el temblor:
y el presente se vuelve… el idioma del amor.

Y si todo se quiebra por sentir sin medir,
que se rompa el mundo, yo prefiero vivir,
porque en esta demencia encontré claridad:
ser libre en tu fuego… es mi única verdad.




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