Respirar en rojo.
Me roza y me nombra,
como brasa leve que en silencio asombra,
no quema del todo, pero nunca se escombra…
late en la sangre, se esconde en la sombra.
Es aire encendido que entra despacio,
me llena de vida, me quiebra el espacio,
trae en su calor lo que nunca abrazo…
y deja en mi pecho un temblor escaso.
mezcla de herida y deseo fecundo,
me dice que el alma no cabe en el mundo…
y aún así insiste en latir segundo a segundo.
No es solo pasión, es algo más denso,
es todo lo humano, lo frágil, lo inmenso…
respirando en rojo lo que no pienso.
Me vuelve sincera,
me quita el disfraz, me deja entera,
porque en ese aire que arde y espera…
Y en esta métrica íntima y viva,
te digo: hay fuego que no se esquiva,
que en cada respiro se reactiva…
y en lo más hondo… el alma cautiva.