Amor de panda en tiempo lento.
En un mundo que corre sin saber a dónde va,
hay un abrazo tibio que el tiempo no podrá,
un ritmo suave, lento, que no quiere escapar,
amor de panda…
que aprende a descansar.
Fui prisa en otros días, fui reloj sin razón,
corrí tras lo imposible, olvidando el corazón,
pero en tu calma encuentro la justa dimensión:
que amar también es pausa…
y simple conexión.
Tus manos son refugio, sin lógica ni apuro,
como un cuento infinito que parece seguro,
y en ese blanco y negro, tan tierno y tan puro,
descubro que el amor…
no necesita futuro.
El pasado se duerme en tu pecho sereno,
el presente es caricia que no pide terreno,
y si el tiempo es un círculo, constante y ajeno,
nuestro amor de panda…
lo hace más bueno.
No hay épica grandiosa ni promesa irreal,
solo un gesto pequeño que se vuelve total,
porque en lo cotidiano
-tan simple, tan vital-
amor de panda…
es infinito y real.
XUS