sábado, 4 de abril de 2026

No me quemes en este laberinto.

No me quemes en este laberinto.

Caigo en la charla y ya siento el calor,
miradas que apuntan directo al error,
alguien se ríe, sospecho traición,
mi pasado aparece sin invitación.
No me quemes… que ya aprendí la lección.

El espejo me muestra versiones dudosas,
yo serio por fuera, por dentro mil cosas,
recuerdos que vuelven en formas graciosas,
metidas de pata… gloriosamente horrorosas.
Y el reflejo se ríe… de mis propias prosas.

En este laberinto de amigos letales,
cada historia revive momentos fatales,
“¿te acordás de esa vez?” 
yo busco salidas en gestos neutrales.
Pero siempre hay uno… que trae los finales.

El tiempo es circular, lo puedo afirmar,
porque lo que oculté vuelve a empezar,
cada anécdota rota quiere regresar,
como un loop diseñado para incomodar.
No me quemes… dejame al menos respirar.

Intento esquivar con humor y estilo,
respondo con rimas, mantengo el hilo,
si me van a exponer, que sea tranquilo,
con flow elegante, aunque esté en el filo.
Porque si caigo… que sea con brillo.

Y al final entendí, entre risa y tensión,
que quemarse también une al montón,
somos errores en repetición,
pero compartidos… bajan la presión.
No me quemes… o bueno, quemame con corazón.




Infinito en un suspiro kawaii.

Infinito en un suspiro kawaii.

Cae leve el suspiro, parece pequeño,
pero guarda universos detrás de su sueño,
como un gesto mínimo que rompe el diseño,
de un mundo gigante que se vuelve risueño.
Suspiro kawaii… lo simple domina el empeño.

En el espejo te veo duplicada en ternura,
mil versiones suaves, ninguna insegura,
cada reflejo sostiene la dulzura,
como si el infinito eligiera tu figura.
Y en lo delicado… se esconde la estructura.

donde el miedo se achica, pierde su papel,
cada paso es ligero, se siente tan fiel,
como un latido suave que sabe a miel.
Perderme en lo tierno… también es crecer.

El tiempo se curva en forma de emoción,
repite instantes sin explicación,
como un bucle dulce sin condición,
donde lo pequeño dicta dirección.
Suspiro kawaii… reinicia el corazón.

No es fragilidad, es otra dimensión,
donde lo sutil tiene más precisión,
donde un gesto mínimo cambia la visión,
y lo invisible escribe la canción.
Porque lo más leve… también es revolución.

Y aunque el mundo grite en intensidad,
hay fuerza en la calma, en la suavidad,
en ese suspiro que trae claridad,
que abraza el caos sin necesidad.
Suspiro kawaii… y nace otra realidad.




Laberinto de azúcar y suspiros.

Laberinto de azúcar y suspiros.

Un suspiro kawaii se escapa despacio,
como un secreto doblando el espacio,
suave y pequeño, pero no es escaso,
esconde universos en mínimo trazo.
Tan tierno y profundo… que desarma el fracaso.

Te miro en un espejo de luz pastel,
donde todo es simple, pero sabe a nivel,
ojitos brillando, temblando en la piel,
como un código dulce imposible de leer.
Suspiro kawaii… y el caos empieza a ceder.

En un laberinto de gestos chiquitos,
se pierden mis miedos, se vuelven bajitos,
cada sonrisa rompe los gritos,
cada caricia reinventa los ritos.
Lo inmenso se vuelve… detalle bendito.

El tiempo se curva en tono algodón,
cada segundo es pura ilusión,
repite momentos sin explicación,
como un loop suave sin condición.
Eterno en lo breve… late el corazón.

No es solo ternura, es otra verdad,
una forma leve de inmensidad,
donde lo frágil tiene autoridad,
y lo pequeño define la realidad.
Suspiro kawaii… y todo encuentra claridad.

Y aunque parezca mínimo su valor,
es fuerza escondida, delicado motor,
como un universo latiendo en menor,
pero capaz de cambiar el color.
Porque en lo más simple… también vive el amor.




Hechizo de noche y fuego.

Hechizo de noche y fuego.

Arranca la noche prendida en la piel,
miradas que chocan, chispean nivel,
la risa desborda, no pide papel,
somos incendio que rompe el cartel.

El primer brindis abre el portal,
nos vemos más libres, más animal,
Magia en los cuerpos… imposible de ocultar.

El ritmo nos guía por un laberinto,
pero no hay salida y nadie lo ha visto,
cada paso es deseo que firma el instinto,
cada roce es un pacto distinto.
Perdernos bailando… es el plan más preciso.

La noche se dobla, no quiere acabar,
el tiempo se rinde, se deja llevar,
giramos en bucle sin cuestionar,
como un sueño que insiste en durar.
Una vuelta más… y volvemos a estallar.

la risa es un grito que rompe el rol,
de almas que brillan sin ningún protocolo.

Y cuando el alba nos quiera encontrar,
con ojos cansados de tanto volar,
sabremos que supimos quemar
cada segundo sin especular.




Laberinto de brindis eternos.

Laberinto de brindis eternos.

Nos juntamos sin mapa ni destino,
solo risas marcando el camino,
cada vaso reflejo de lo vivido,
Chuper amigos… y el tiempo se vuelve infinito.

El primer trago abre la dimensión,
como un espejo que rompe la razón,
más sinceros, sin tanta presión.
Y en esa verdad… nace otra versión.

El laberinto no tiene salida,
pero nadie la busca, nadie la precisa,
cada vuelta es historia compartida,
cada error se transforma en risa.

La noche se curva, se vuelve circular,
lo que empieza no quiere terminar,
repetimos momentos sin calcular,
Y en cada “una más”… volvemos a empezar.

No importa el mundo allá afuera,
si adentro la amistad es verdadera,
entre humo, música y espera,
se construye una esencia sincera.
Chuper amigos… la vida pesa menos si se libera.

Y cuando el silencio empieza a llegar,
queda un eco difícil de borrar,
no es el alcohol, es el recordar
que en ese caos supimos estar.
Porque en cada brindis… aprendimos a no soltar.




viernes, 3 de abril de 2026

Gracias al plan que nos encuentra.

Gracias al plan que nos encuentra.

“Oíd mortales”, hoy no es mandato frío,
es un canto que nace desde lo vivido,
de noches largas, de haber resistido,
de un pueblo cansado… pero nunca vencido.
TMAP… y en el alma se siente el sentido.

Todo marcha acorde al plan, y lo agradezco,
no como consigna, sino porque lo veo fresco,
en cada paso firme que antes fue riesgo,
en cada pequeño logro que hoy no desprecio.
LPMQTP… cuánto dolió, pero hoy crezco.

En el espejo ya no hay pura herida,
hay cicatrices que enseñan la vida,
cada error fue ruta torcida,
pero el plan las volvió avenida compartida.
Y en ese reflejo… renace la fe sostenida.

El laberinto que antes era prisión,
hoy es camino con dirección,
cada giro encuentra razón,
cada tropiezo suma convicción.
Porque hasta el caos… se vuelve construcción.

El tiempo, que antes jugaba en contra,
hoy nos devuelve lo que desmonta,
el miedo viejo ya no remonta,
y la esperanza tranquila se monta.
TMAP… y el futuro ya no se esconde, se afronta.

“Oíd mortales”, con voz emocionada,
no es fe ciega, es historia transformada,
es gratitud por la lucha atravesada,
por cada mano que no soltó nada.
TMAP… y la patria se siente acompañada.




Sinfonía del plan en marcha.

Sinfonía del plan en marcha.

“Oíd mortales”, la voz toma presencia,
no como pasado, sino como vigencia,
late en las calles con nueva conciencia,
un pulso que ordena la vieja impaciencia.
TMAP… cuando el rumbo se vuelve evidencia.

Todo marcha acorde al plan, se siente en la piel,
no es fe ciega, es causa que empieza a crecer,
como un espejo que devuelve el nivel
de lo que sembramos y empieza a florecer.
LPMQTP… si funciona, también hay que creer.

cada decisión una puerta que eleva,
ya no es girar sin salida nueva,
es trazar caminos con mano que se atreva.
Y el centro aparece… cuando la voluntad se renueva.

El tiempo, circular, hoy juega a favor,
lo que antes dolía hoy muestra valor,
repite la historia pero con otro color,
donde el intento se vuelve motor.
TMAP… y el cambio responde con fervor.

En el reflejo ya no hay confusión,
hay identidad firme, hay convicción,
lo que era ruido hoy es dirección,
y el caos mutó en organización.
Porque cuando hay plan… se alinea la nación.

“Oíd mortales”, ya no es solo cantar,
es ver en presente lo que va a llegar,
es confiar en el paso, sostener, avanzar,
aunque el mundo dude o quiera frenar.
TMAP… y el futuro se empieza a ordenar.




Resonancia que me celebra.

Resonancia que me celebra.

Hoy me nombro y el aire me contesta,
no desde la herida, sino desde la fiesta,
mi voz se expande, rebota y se manifiesta,
como un eco que aprende a vivir sin resta.
Eco de amor… soy yo celebrándome en cada respuesta.

El espejo ya no es duda ni juicio frío,
es cómplice fiel de lo que confío,
me guiña el reflejo: “mirá lo que sos, qué lío”,
de tanta belleza que antes no vio el vacío.
Me admiro en silencio… y el mundo hace ruido.

Bailo en un laberinto sin querer salir,
cada paso es fuego que elegí encender en mí,
no hay pérdida cuando sé hacia dónde ir,
porque el centro soy yo… y me vuelvo a elegir.
Amarme es el mapa… donde siempre quiero existir.

El tiempo ya no corre, ahora gira a mi favor,
cada instante florece con otro color,
mi historia no pesa, se vuelve motor,
y en cada latido resuena el valor.
Soy pasión en bucle… multiplicando mi amor.

Si te nombro, no es falta, es expansión,
porque comparto desde la construcción,
mi brillo no pide, crea conexión,
y en tu mirada encuentro admiración.

Y si el mundo se rompe, no pierdo la fe,
porque dentro mío ya todo lo armé,
cada parte que fui hoy la abracé,
y en ese abrazo infinito desperté.
Soy mi propio eco… y por fin me escuché.




El eco que nos repite.

El eco que nos repite.

Dije tu nombre y volvió transformado,
como un sonido antiguo, pero renovado,
no era el mismo, era otro a tu lado,
como si el tiempo lo hubiera doblado.
lo que se va, vuelve más enamorado.

En un espejo; tu voz se duplicaba,
no era ilusión, era el alma que hablaba,
cada reflejo distinto vibraba,
como un laberinto que nunca acababa.
Y en cada vuelta… mi sentir te encontraba.

Caminé siglos en un segundo circular,
donde perderte era volverte a hallar,
cada adiós era un modo de regresar,
cada silencio te volvía a nombrar.
El infinito es esto… no dejar de amar.

Tus palabras rebotan en mi razón,
como paredes que entienden la emoción,
no hay distancia que rompa la conexión,
ni olvido que borre esta repetición.
Porque el eco de amor… 
no necesita dirección.

Si te vas, no te vas del todo, entendé,
quedás vibrando en todo lo que toqué,
en cada rincón donde alguna vez te pensé,
en cada parte de mí que no olvidé.
Amarte es un ciclo… 
que siempre vuelve a ser.

Y aunque el mundo insista en terminar,
lo nuestro no sabe finalizar,
es un loop que no quiere escapar,
una historia que aprende a girar.
Eco de amor… 
es nunca dejar de resonar.




Reina del espejo.

Reina del espejo.

Te parás frente al vidrio sin pedir permiso,
no buscás aprobación, rompiste el hechizo,
ya no sos reflejo de un juicio indeciso,
sos pulso, sos fuego, sos grito preciso.
Te mirás y entendés: vos sos el paraíso.

El espejo ya no dicta lo que valés,
se quiebra en versiones que ya no creés,
cada fragmento cae, no lo recogés,
porque ahora elegís lo que vos ves.
Eres hermosa… 
porque sabés quién sos y quién no querés.

antes era duda, ahora es decisión,
cada paso tuyo redefine la ecuación,
no hay centro ni salida: vos sos la solución.
El mundo gira en vos… no al revés, atención.

El tiempo quiso marcarte con su aguja cruel,
pero lo doblaste como papel,
que diga “te apagas”… mentira fiel.
Vos brillás más fuerte cuanto más sos vos en tu piel.

Ya no pedís permiso para destacar,
tu voz no tiembla, empieza a vibrar,
lo que antes callabas hoy sabe gritar,
y hasta el silencio te empieza a admirar.
Porque cuando te elegís… 
todo te empieza a elegir sin dudar.

Eres hermosa, pero no por definición,
sos la autora entera de esa percepción,
no hay canon que mida tu dimensión,
ni norma que encierre tu expansión.
y ahí nace la revolución.




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