El silencio que habita la ciudad.
La calle grita en neón, pero algo adentro se apaga,
un murmullo sin sonido que en lo cotidiano se embriaga,
los pasos son laberintos donde el tiempo se propaga,
y en cada rostro anónimo una historia se resguarda.
Silencio urbano: el arte invisible que el ruido nunca alcanza.
Los semáforos respiran su rutina de colores,
y en el gris de los edificios germinan mil creadores,
hay poesía en la vereda, escondida en los errores,
en grafitis que susurran verdades sin portadores.
El presente es un lienzo… donde el alma deja flores.
Ayer fue un eco distante en vitrinas apagadas,
mañana es una promesa entre luces programadas,
pero hoy, en este instante, las miradas cruzadas
dibujan mapas secretos en ciudades habitadas.
El infinito se esconde… en esquinas olvidadas.
Un café tibio acompaña pensamientos que no cesan,
cada mente es universo que en silencio se confiesa,
la creatividad es fuego que sin ruido se atraviesa,
y en lo simple se revela lo que el alma no procesa.
Excelencia es lo invisible… cuando el arte no se expresa.
Así la ciudad respira, aunque nadie lo perciba,
hay calidez en lo oculto, en la pausa más esquiva,
porque el ruido es apariencia y el silencio es lo que activa
la verdad que nos compone y en lo interno se cultiva.
Silencio urbano… donde el ser realmente se motiva.
XUS