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viernes, 24 de abril de 2026

No me quemes en este infinito.

No me quemes en este infinito.

No me quemes, che, que vengo frágil de otro siglo,
traigo un mate, dos recuerdos y un delirio en equilibrio,
la vida me hizo chistes con un tono medio ambiguo,
y hasta el tiempo me cargó: “te cocinaste solo, amigo.”

Si el pasado es una brasa, que no me prenda la camisa,
que bastante me chamuyaron con promesas y sonrisas,
una vez besé un incendio… terminó en ceniza y risa,
me quiso “dar calor” y me dejó pagando la pizza.

No me quemes con celitos, con miradas que fulminan,
que el amor también se ríe cuando exagera y se inclina,
el futuro es un asado donde el destino se cocina,
pero si me hacés de carbón… cobrame al menos propina.

Yo vi el infinito en un kiosco, entre un chicle y una moneda,
donde el presente se hace broma y la tragedia se remeda,
cada día es una cargada que en la memoria se hospeda,
si me quemás por hacer lío… que sea al fuego de una rueda.

Porque hay picardía en caerse, en tropezar con la ternura,
en reírse del desastre con elegante desmesura,
un pequeño diría: el laberinto también se burla y murmura,
“no me quemes”, dice el loco… y se prende con locura.

Y si mañana vuelve el tiempo con su ironía pendenciera,
yo le digo: “quemar quema, pero reír salva cualquiera”,
porque el universo es un chiste con vocación de hoguera,
no me quemes… o hacelo bien: que salga freestyle y primavera.

XUS



jueves, 2 de abril de 2026

Respirar en rojo.

Respirar en rojo.

Me roza y me nombra,
como brasa leve que en silencio asombra,
no quema del todo, pero nunca se escombra…
late en la sangre, se esconde en la sombra.

Es aire encendido que entra despacio,
me llena de vida, me quiebra el espacio,
trae en su calor lo que nunca abrazo…
y deja en mi pecho un temblor escaso.

mezcla de herida y deseo fecundo,
me dice que el alma no cabe en el mundo…
y aún así insiste en latir segundo a segundo.

No es solo pasión, es algo más denso,
respirando en rojo lo que no pienso.

Me vuelve sincera,
me quita el disfraz, me deja entera,
porque en ese aire que arde y espera…

Y en esta métrica íntima y viva,
te digo: hay fuego que no se esquiva,
que en cada respiro se reactiva…
y en lo más hondo… el alma cautiva.




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