Sol que grita patria en el tiempo.
Oíd mortales el pulso que en la sangre se levanta,
no es un grito de guerra, es memoria que se canta,
desde el barro de la historia hasta la voz que hoy se planta,
hay un fuego que no muere, hay un sol que nunca espanta.
Sol que grita patria… en cada alma que se encanta.
No es bandera solamente ni un símbolo en el balcón,
es la forma en que la vida se convierte en convicción,
en el mate compartido, en la calle, en la canción,
en la herencia de los viejos que forjaron la nación.
Oíd mortales… la cultura es el latido en expansión.
El pasado es un espejo de coraje y de dolor,
de batallas invisibles que hoy florecen en valor,
pero el tiempo no se queda, se transforma en este ardor,
que en el presente se escribe con orgullo y con amor.
Patria es este instante… donde el pueblo es el autor.
Y el futuro es esa idea que se anima a renacer,
en la voz de nuevas manos que deciden sostener,
la pasión de lo que somos sin dejarlo perecer,
como un verso que en la historia siempre vuelve a aparecer.
Sol que grita patria… lo que elegimos ser.
Así el infinito habita en lo simple y lo real,
en la risa compartida, en el gesto fraternal,
porque patria no es un tiempo ni un lugar circunstancial,
es un vínculo profundo que trasciende lo formal.
Oíd mortales… somos parte de un relato inmortal.
XUS
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