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martes, 21 de abril de 2026

Carta al corazón en voz baja.

Carta al corazón en voz baja.

Te escribo sin tinta, con pulsos que no se ven,
en el margen del silencio donde empieza lo que es,
fuiste herida y refugio, fuiste invierno y también,
esa llama que insiste cuando todo cae al revés.
Carta al corazón: le hablo al infinito que sos y no ves.

Perdonate lo torpe, lo que no supiste dar,
cada error fue una caricia que no supiste nombrar,
hay ternura en la grieta que te enseña a respirar,
y en lo frágil hay un arte que no deja de amar.
Hoy me abrazo por dentro… y te vuelvo a escuchar.

El pasado es un eco que aprendimos a soltar,
el presente es la mano que te empieza a cuidar,
y el futuro es un susurro que se anima a confiar,
como un beso suspendido que no quiere terminar.
El tiempo es un latido… que te quiere abrazar.

Si doliste, fue profundo, porque sabías sentir,
no te culpes por amar aunque haya sido al partir,
cada lágrima es un verso que aprendiste a escribir,
y en tu forma de entregarte hay belleza en existir.
Carta al corazón… sos valiente por latir.

Así quedate conmigo, sin exigirte razón,
que la paz no es perfecta: es un acto de unión,
entre todo lo que fuiste y lo que late en tu interior,
como un fuego suave y tibio que no busca aprobación.
Hoy te escribo y me respondo… somos uno, corazón.

XUS



miércoles, 8 de abril de 2026

Buenos días en el laberinto de tu piel.

Buenos días en el laberinto de tu piel.

Buenos días, cosita linda; te amo, te nombro en voz baja,
como quien abre un libro infinito que nunca se desgaja,
tu cuerpo es un mapa que el tiempo recorre sin final,
y en cada curva encuentro mi destino circular.

Despiertas y el mundo se pliega en tu respiración,
mi universo cabe entero en tu mínima habitación,
hay un fuego sutil donde roza tu piel con la mía,
un infinito pequeño que empieza en “buenos días”.

Te amo y no es frase gastada, es código secreto,
un eco que vuelve distinto aunque diga lo mismo, discreto,
como el mundo diría: el amor es un raro espejo fiel,
donde soy todos los que fui cuando me pierdo en tu piel.

Y si el tiempo es un círculo, volvamos a este instante,
a tu risa desnuda, a lo simple, a lo constante,
y encontrarnos de nuevo en un susurro: “amor mío”.

Buenos días, cosita linda; te amo y en esa frase arde
un deseo que es suave, pero nunca cobarde,
intimidad que no grita, pero insiste y no termina:
ser tu infinito diario… y tu noche clandestina.

XUS




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