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sábado, 18 de abril de 2026

El susurro que no se nombra.

El susurro que no se nombra.

Hay un antojo leve que no pide permiso,
un deseo que nace sin trazo ni aviso,
no sé cuándo empezó ni en qué exacto hechizo,
pero vive en tu aliento… rozando mi oído preciso.

Fui orden en la forma, fui norma en la piel,
pero el cuerpo recuerda lo que ignora el papel,
y en tu respiración 
-tan cercana y tan fiel-
se derrumba el silencio… como un frágil laurel.

El pasado se insinúa en caricias que invento,
el presente se enciende en tu leve jadeo lento,
y el futuro se pierde, suspendido en el viento…
cuando el mundo se reduce… a ese íntimo momento.

No hace falta la prisa ni el gesto evidente,
hay un arte en lo oculto, en lo apenas presente,
si el infinito existe, no es algo distante:
es tu aliento en mi oído… temblando constante.

No sé cuándo sucede ni por qué arde así,
pero hay algo en tu forma que me nombra a mí,
un antojo profundo que no piensa en huir…
escuchar tu respiración… y perderme en ti.

XUS



viernes, 10 de abril de 2026

Profundos sentidos húmedos.

Profundos sentidos húmedos.

Profundos sentidos húmedos, lo digo y tiembla el aire,
no es solo piel que busca, es algo más que arde,
un lenguaje sin palabras que empieza a respirar:
y en ese roce lento… se aprende a habitar.

Hay calor en tu cercanía, un pulso que se expande,
como un tiempo detenido que en lo íntimo se agrande,
no es prisa ni es conquista, es un suave derivar:
dos cuerpos que se entienden… sin tener que explicar.

Profundos sentidos húmedos, memoria del instante,
como si el universo se volviera palpitante,
fui pasado contenido, fui futuro sin tocar:
pero en tu ahora vivo… me vuelvo a encontrar.

Y en lo simple del gesto, en lo tibio del calor,
hay una forma secreta de decirnos “soy tu voz”,
no es solo deseo ardiente, es también profundidad:
un abismo compartido… que elijo atravesar.

Profundos sentidos húmedos, sin culpa ni temor,
como un rito invisible que nos nombra mejor,
es tocar lo infinito… sin dejar de temblar.




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