Llamado nocturno entre brindis.
La noche toca la puerta con un ritmo callejero,
los amigos son constelaciones girando sobre un tablero,
cada risa rompe el tiempo como un verso verdadero,
y en la barra hay filosofías servidas con lo sincero.
Llamado nocturno al bar… donde vivir se vuelve entero.
Un vaso guarda memorias de batallas y de amores,
la amistad tiene ese fuego que no entiende de relojes,
cada brindis es un pacto que a la tristeza le responde,
y en lo simple de una charla el infinito se esconde.
Hoy la fiesta es pensamiento… que en la música se expone.
Ayer pesaba en los hombros como humo de rutina,
pero el presente se ilumina cuando la mesa se inclina
sobre historias compartidas, donde el alma se combina,
como un amigo en la esquina improvisando en la cantina.
Entre amigos cada instante… tiene forma de doctrina.
No es el bar solo un refugio, es un templo de alegría,
donde el mundo se suspende por un rato en la poesía,
cada chiste es resistencia, cada abrazo rebeldía,
cada noche es un laberinto que amanece todavía.
Llamado nocturno al bar… donde la vida desafía.
Y si el futuro es incierto como todo lo profundo,
hoy brindemos por el caos, por los locos de este mundo,
porque un amigo es un espejo donde nunca estás segundo,
y en la fiesta hay una verdad que deja al miedo moribundo.
Somos humo, somos canto… pero esta noche somos mundo.
XUS
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