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miércoles, 22 de abril de 2026

Letra prohibida en fiebre lenta.

Letra prohibida en fiebre lenta.

Te escribo donde arde lo que nunca se pronuncia,
en la grieta del deseo donde el pulso se denuncia,
tu mirada me desviste sin pedir ninguna excusa,
y en tu risa hay un abismo que a mi lógica rehúsa.
Letra prohibida… donde el fuego no se usa, se acusa.

Nos hablamos con la piel, sin gramática ni norma,
cada roce es una idea que en lo íntimo se transforma,
hay locura en lo cercano, en tu forma que deforma
mi versión más contenida… y la vuelve otra forma.
Escribirte es incendiarme… sin que el mundo lo informe.

El presente es este instante suspendido entre latidos,
donde el tiempo se hace cómplice de impulsos compartidos,
tu cercanía es un vértigo de códigos prohibidos,
una danza sin permiso que nos deja suspendidos.
Somos dos contradicciones… perfectamente encendidos.

No hay pudor en este idioma que se aprende en lo secreto,
es ternura con delirio, es exceso en lo discreto,
una mezcla de caricia con instinto casi inquieto,
como un verso que se escribe sin control ni manifiesto.
Letra prohibida… lo indecible hecho gesto.

Si el mañana nos desarma lo que hoy se vuelve llama,
quedará en cada memoria este pulso que reclama,
porque hay noches que son siglos cuando el cuerpo se derrama
en un arte sin testigos donde el alma se proclama.
Letra prohibida… donde amar también es drama.

XUS



domingo, 29 de marzo de 2026

El encuentro que no busqué.

El encuentro que no busqué.

No buscaba a nadie… y te vi,
como quien tropieza con lo que no pedí,
sin mapa, sin plan, sin querer decidir,
pero algo en tu forma me hizo seguir.

No era destino… o eso pensé,
yo iba perdido, pero me encontré,
en ese instante donde te miré,
como si el tiempo dudara de qué hacer.

No buscaba a nadie, no había intención,
ni versos armados, ni explicación,
pero en tu presencia hubo conexión…
como si el caos eligiera dirección.

Y no fue magia, fue algo más raro,
un silencio lleno, un gesto claro,
como si el mundo, por fin, sin reparo,
me diera algo… sin cobrarme caro.

En esta métrica suelta que improviso,
te digo: encontrarte no estaba en el guiso,
pero hay cosas que rompen el aviso…
y llegan igual, sin pedir permiso.




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