martes, 31 de marzo de 2026

Brindis en voz baja.

Brindis en voz baja.

Pero sin testigos,
copas que chocan callando los ruidos,
somos dos sombras jugando a lo prohibido
amantes ocultos, disfraz de amigos.

Nadie sospecha lo que se enciende,
cuando tu risa mi pulso sorprende,
ni cómo el mundo de golpe se prende
cuando tu mano mi espalda comprende.

Miradas que arden,
códigos mudos que nadie descifre,
lo que negamos delante de todos
se vuelve incendio cuando nadie mire.

Y ahí, en la grieta de lo permitido,
somos verdad sin nombre ni abrigo,
no hay reglas, no hay tiempo, no hay testigo…
solo este juego feroz y prohibido.

Me hablás normal, como si nada,
yo te respondo con risa ensayada,
pero por dentro la historia callada
grita tu nombre sin pedir nada.

Brindis nocturno… por lo que no es,
por lo que existe sin poderse ver,
por este filo de no pertenecer…
y aun así arder como la primera vez.

Y en esta métrica rota y sincera,
te digo: el riesgo también desespera,
pero hay amores que el mundo no espera…
y viven más fuertes… cuando nadie los viera.




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