Brindar con la noche.
levanto la copa, pero hablo conmigo,
no todo lo dicho se queda en sonido…
hay tragos que curan lo no compartido.
Brindis nocturno, piel y memoria,
rostros que vienen contando su historia,
risas que tapan lo que no es euforia…
y un corazón que no olvida su noria.
Bebo despacio lo que fui guardando,
como canciones que sigo tarareando.
Brindis nocturno… por lo que dolió,
por lo que el alma nunca entendió,
por cada intento que no floreció…
pero que en algo más fuerte me convirtió.
Y también brindo por lo que vendrá,
por la ternura que no se gastará,
por ese abrazo que sí se quedará…
cuando el ruido del mundo se vaya a apagar.
En esta métrica íntima y suelta,
me saco la máscara, dejo la puerta
abierta al amor, aunque a veces duela…
porque sentir… también es la vuelta.
Brindis nocturno, sincero y callado,
no todo festejo es desenfrenado,
a veces brindar es haberse animado…
a seguir vivo… aunque estés cansado.
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