Lo que nace al oírte.
Escuchar, imaginar… y abrir la herida,
dejar que tu voz me roce la vida,
no es solo sonido, es forma encendida
de ver lo invisible tomando salida.
Escuchar despacio, como quien siente,
que cada palabra se vuelve presente,
y en ese murmullo tan transparente…
mi mundo se inventa de golpe diferente.
Imaginarte sin verte del todo,
armarte en mi mente, a mi propio modo,
dibujar tus gestos rompiendo el lodo
de todo lo gris que arrastraba el nodo.
Escuchar, imaginar… dulce condena,
tu voz me atraviesa, me llena y me frena,
y en esa distancia que todo encadena…
nace un nosotros sin forma ni escena.
No sé si existís como yo te imagino,
si tu realidad cruza mi destino,
pero en cada eco que deja tu trino…
yo encuentro un refugio, sencillo y divino.
Y en esta métrica íntima y viva,
te digo: hay magia que no se esquiva,
porque quien escucha… también se cautiva,
y quien imagina… al amor cultiva.
XUS
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