Vicio en la penumbra de tus ojitos.
Tus ojitos, mi vicio… me miran lento,
como fuego suave midiendo el intento,
no dicen nada, pero siento el acento
de un deseo callado que rompe el momento.
Y en esa tensión… ya perdí el argumento.
La noche nos dobla en un mismo reflejo,
tu cuerpo cercano, mi pulso complejo,
somos dos sombras jugando sin consejo,
rozando el límite de un pacto sin dejo.
Tus ojitos mandan… y yo no me alejo.
Hay un laberinto en tu forma de hablar,
cada gesto tuyo me invita a cruzar,
no hay inocencia que pueda salvar
este juego lento de insinuar y callar.
Tus ojitos, mi vicio… me enseñan a pecar.
El tiempo se quiebra cuando te aproximás,
se vuelve un ciclo que pide más,
cada pausa tuya me deja en compás,
como un latido que no quiere paz.
Y en ese suspenso… todo es intensidad.
No hace falta más que esa conexión,
tu mirada firme dictando intención,
lo que no decimos crea la presión,
y en ese silencio crece la atracción.
Tus ojitos, mi vicio… pura tentación.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias!