Tinta de honor bajo la luna.
Tinta de honor en la piel, como un juramento antiguo,
disciplina en cada paso, el silencio va conmigo,
un samurái sabe que el alma también pelea consigo,
quien domina su tormenta vuelve al miedo su testigo.
Traigo el pasado en la espada, memoria viva y sagrada,
cada cicatriz fue un maestro sobre una ruta afilada,
el poder no es solo fuerza, es conciencia disciplinada,
la verdadera victoria es dejar el ego sin espada.
Tinta de honor sobre el tiempo, sobre el pulso y la caída,
hay cultura en cada gesto donde se perfecciona vida,
como el bambú que en el viento no se quiebra en la embestida,
quien resiste con paciencia ya ganó media partida.
El presente es entrenamiento, respiración y equilibrio,
el guerrero encuentra calma en medio del propio delirio,
el futuro se forja hoy entre respeto y sacrificio,
no hay poder más alto que honrar el deber como oficio.
Y si el infinito observa desde su templo sin nombre,
que recuerde que un samurái no se mide solo en hombre,
se mide en honra, en templanza, en cómo cae y se recompone,
la tinta guarda el legado… y el espíritu lo impone.
Entre acero y poesía mi destino escribe razón,
cada combate interior deja más limpio el corazón,
“Tinta de honor” no es tatuaje: es camino y convicción,
porque un guerrero verdadero lleva el código en la acción.
XUS
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