Ojo aquí, que arde el laberinto.
Ojo aquí… que el juego va a empezar,
no es casualidad lo que se quiere mirar,
tu risa pica, invita a pecar,
como un chiste interno difícil de ignorar.
Y entre risas… me empezaste a atrapar.
Ojo aquí… que el tiempo se dobló,
como un reloj que en tu boca se perdió,
cada segundo distinto al anterior,
cada gesto tuyo rompe el pudor.
Y en ese instante… el deseo habló mejor.
Ojo aquí… que no todo es razón,
hay caminos que nacen sin explicación,
tu cintura dibuja una tentación,
como un verso que busca su conclusión.
Y en ese giro… perdí la dirección.
Ojo aquí… que el infinito sos vos,
repetida en mi mente como un eco veloz,
un laberinto donde pierdo la voz,
pero encuentro tu risa, y eso alcanza a los dos.
Porque en tu juego… siempre quiero ese “error”.
Ojo aquí… que amar también es reír,
es rozar el abismo y elegirlo seguir,
es mirarte sabiendo que puedo caer y subir,
como un ciclo que no quiere morir.
Ojo aquí… que en vos me vuelvo a elegir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias!