El instante donde te encontré.
No buscaba a nadie… y te vi encender,
como un fuego oculto difícil de entender,
tu forma de mirarme empezó a doler,
no de herida… de ganas de caer.
Y en ese cruce… supe que iba a ceder.
Tu cercanía dobló la razón,
como un eco interno sin explicación,
tu voz rozando lenta la intención,
mi pulso marcando la dirección.
No buscaba a nadie… y nació la tensión.
El tiempo giraba alrededor de los dos,
como un círculo extraño sin un después ni un adiós,
cada pausa cargada de algo feroz,
cada gesto tuyo hablaba por vos.
Y en ese silencio… ya éramos dos.
No hizo falta hablar para comprender,
que el deseo sabe cómo proceder,
tu piel cerca mío empezó a convencer,
que hay encuentros que no se pueden prever.
No buscaba a nadie… y te empecé a querer.
Y ahora sos un loop difícil de soltar,
un recuerdo que insiste en regresar,
como un instante que no quiere terminar,
como un impulso que vuelve a empezar.
No buscaba a nadie… y te volví a desear.
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