El espejo.
Te miro y el mundo se pliega en tu forma,
como un verso antiguo que el tiempo deforma,
no es solo belleza, es algo que informa
que el caos del cosmos en vos se transforma.
Si el universo dudara su norma, vos sos la reforma.
En un espejo infinito te veo repetida,
mil versiones tuyas, ninguna perdida,
cada reflejo una vida escondida,
cada mirada tuya reescribe la mía.
Y en ese laberinto… tu luz es la salida.
No es simple decir “eres hermosa” y ya,
porque esa palabra se queda corta, quizás,
hay algo en tu gesto que no se va,
como un eco eterno que vuelve y está.
Sos más que lo dicho… sos lo que no se dirá.
El tiempo te intenta medir sin razón,
pero vos le doblás toda ecuación,
como un círculo eterno sin conclusión,
donde cada segundo es repetición.
Y en ese bucle extraño… sos la excepción.
Te pienso y el mundo se vuelve un relato,
un libro sin fin que no sigue un formato,
donde cada página rompe el contrato
Y vos sos la tinta… que firma ese pacto.
Hay algo en tu risa que rompe destinos,
que borra fronteras, caminos divinos,
dibujando estrellas en tus ojos vecinos.
Y yo me pierdo en vos… sin querer encontrar el camino.
Si esto es un sueño, no quiero despertar,
porque en tu presencia todo es verdad,
el tiempo es un truco que sabe fallar,
y vos sos la grieta donde puedo escapar.
Eres hermosa… y eso no se puede cuestionar.
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