La Z que respira en silencio.
Hay un pulso escondido en lo recto y lo exacto,
una Z que no grita pero rompe el impacto.
Todo parece frío, milimétrico, preciso,
pero adentro hay un alma que no pide permiso.
Círculos que repiten lo que no comprendí,
líneas que me cruzaron cuando me perdí.
Soy punto y soy trazo, soy error y medida,
un plano imperfecto dibujando mi vida.
Freestyle en la sangre, voy rimando el destino,
cada corte es memoria, cada giro es camino.
No hay centro fijo, todo vibra y se mueve,
lo que hoy es certeza mañana se llueve.
Y esa Z atraviesa como un rayo callado,
dividiendo lo que soy de lo que he ocultado.
Pero une también lo que quise romper,
porque hasta en la grieta hay razones de ser.
No es solo diseño, es lenguaje profundo,
un código invisible que traduce mi mundo.
Y aunque todo parezca distante y mental,
cada forma susurra: “sentir es central”.
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