Donde amar es creer.
pero en el fondo comparten el suelo,
dos formas del alma tocando el cielo.
Amar es perderse sin mapa ni guía,
creer es confiar aunque no haya día,
uno es incendio que nunca se enfría,
el otro es la fe que al vacío desafía.
Amar; creer… no son tan distintos,
son dos laberintos con mismos instintos,
donde el corazón escribe los signos
que el tiempo descifra en pasos distintos.
No ama el que duda de todo lo humano,
ni cree el que nunca soltó lo mundano,
porque en ambos casos, hermano temprano,
hay que caer para alzarse en la mano.
Y en esta métrica suelta, consciente,
te digo que amar te vuelve valiente,
y creer es la llama que sigue presente…
cuando el mundo insiste en ir diferente.
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