Bajo la lluvia del acero.
No nace en la espada,
nace en la herida que nunca fue hablada,
en cada caída, en cada mirada
que aprende a ser firme… aunque esté quebrada.
No hay grito de guerra, hay paso constante,
como hoja al viento, preciso y distante,
no busca aplausos, ni ser dominante,
solo ser dueño de su instante.
Sangre serena,
abraza el dolor, lo vuelve cadena
que ata al presente, que al miedo condena,
y en cada batalla… se suelta la pena.
No hay enemigo más cruel que uno mismo,
ni filo más hondo que el propio abismo,
pero en ese borde, sin heroísmo,
nace el coraje más puro y realismo.
Y en este flow que golpea sin prisa,
te digo: la vida también cicatriza,
si el alma resiste, si el miedo agoniza…
hasta el más roto… vuelve y se afila.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias!