El susurro que no se nombra.
Hay un antojo leve que no pide permiso,
un deseo que nace sin trazo ni aviso,
no sé cuándo empezó ni en qué exacto hechizo,
pero vive en tu aliento… rozando mi oído preciso.
Fui orden en la forma, fui norma en la piel,
pero el cuerpo recuerda lo que ignora el papel,
y en tu respiración
-tan cercana y tan fiel-
se derrumba el silencio… como un frágil laurel.
El pasado se insinúa en caricias que invento,
el presente se enciende en tu leve jadeo lento,
y el futuro se pierde, suspendido en el viento…
cuando el mundo se reduce… a ese íntimo momento.
No hace falta la prisa ni el gesto evidente,
hay un arte en lo oculto, en lo apenas presente,
si el infinito existe, no es algo distante:
es tu aliento en mi oído… temblando constante.
No sé cuándo sucede ni por qué arde así,
pero hay algo en tu forma que me nombra a mí,
un antojo profundo que no piensa en huir…
escuchar tu respiración… y perderme en ti.
XUS
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