Tus ojitos y el vértigo del pecado.
Tus ojitos tienen algo de pecado compartido,
una ternura peligrosa con deseo contenido,
cuando me miran tan cerca se me desordena el latido,
y hasta el aire entre los dos parece gemido suspendido.
Hay una locura íntima cuando tu boca se aproxima,
cuando el silencio entre los cuerpos lentamente se lastima,
tu mirada me provoca donde el pensamiento se elimina,
tus ojos dicen “vení más cerca”… y mi cordura se termina.
Tus ojitos son un vicio, pero dulce y clandestino,
como perderse piel adentro sin preguntar por el destino,
el pasado se hace humo, el presente puro vino,
y en tu forma de mirarme cada roce es desatino.
Qué peligro esa complicidad de respirarnos tan profundo,
ese amor medio salvaje que nos borra por segundos,
nos reímos entre sombras inventándonos dos mundos,
y tus ojos me desnudan más que todos los asuntos.
Yo no sé si es amor o fiebre lo que tiembla cuando mirás,
si es ternura hecha locura o un abismo donde entrás,
pero en tus pupilas arde algo que no quiero apagar jamás,
porque tus ojitos son mi vicio… y perderme ahí me da paz.
XUS
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