Susurro de seda roja.
El aire se inclina,
su voz es un hilo que lento camina,
no grita el deseo, lo vuelve rutina…
de gestos pequeños que el fuego destina.
No es prisa, es pausa que roza la piel,
mirada que dice más de lo que es,
un juego callado que empieza al revés…
Leve y constante,
como lluvia tibia sobre lo vibrante,
cada movimiento se vuelve elegante…
y el tiempo se pierde en lo insinuante.
No hay exceso, hay arte en la acción,
detalle y ternura guiando la tensión,
como si el deseo fuera una canción…
que se canta lento desde el corazón.
Y en ese universo de sombra y papel,
es fuego que aprende también a ceder…
y en lo más suave… se deja encender.
Misterio encendido,
no todo se dice, no todo es sonido,
hay mundos enteros en lo contenido…
y en lo no dicho… vive lo prohibido.
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