Me rendí a tu mirada sin condiciones.
No me resistí a tu mirada… fue ternura que me nombra,
como luz en un pasillo donde el alma estaba en sombra,
yo venía con mis dudas, con el pulso hecho de alfombra,
y tus ojos me enseñaron que amar también se asombra.
Fue un instante cotidiano, pero eterno en lo profundo,
como si el tiempo eligiera detenerse un solo segundo,
tu mirada fue ese puente que me trajo a otro mundo,
donde amar no era perderse… era encontrarse en lo más hondo.
No me resistí a tu mirada… tenía paz y tenía abrigo,
como un “todo va a estar bien” susurrado en lo antiguo,
sentí amor en lo sencillo, en lo leve, en lo contigo,
y entendí que en tu cariño yo también me dignifico.
El presente se volvió casa cuando me miraste así,
sin promesas exageradas, solo un “quedate en mí”,
el futuro no hizo ruido, pero empezó a latir,
porque amar de esta manera… es aprender a existir.
No me resistí a tu mirada… y no me quiero salvar,
porque en esa forma tuya me encontré sin buscar,
si el amor es un lenguaje que no se puede explicar,
tu mirada fue la frase que me enseñó a amar.
XUS
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