La raíz del equilibrio.
En lo hondo del alma crece algo invisible,
una raíz callada, constante y apacible,
no grita verdades ni busca lo imposible,
pero sostiene el mundo…
de forma imperceptible.
Fui prisa en el tiempo, fui caos en la mente,
corrí tras futuros que nunca fueron presente,
hasta que entendí
-de manera evidente-
que el centro no se busca…
se habita simplemente.
El pasado es un eco que a veces desordena,
el futuro una idea que al ansia encadena,
pero en este instante, donde el ser se serena,
es la paz que gobierna.
No es ausencia de lucha ni un alma dormida,
es aceptar la sombra como parte de vida,
es mirar al abismo sin caer en la herida,
y encontrar en lo simple…
Soy parte del tiempo, del todo y la nada,
un punto en lo eterno, una voz susurrada,
pero cuando me encuentro, sin buscar más que nada,
la raíz del equilibrio…
ya estaba sembrada.
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