El espacio que respiro.
Suelto mis miedos como páginas al viento,
viejos laberintos que inventé en el pensamiento,
fui carcelero y prisionero al mismo tiempo,
hoy rompo el eco…
y hago del silencio un movimiento.
El pasado me habla con voz de biblioteca,
polvo en los recuerdos que el alma nunca seca,
pero entiendo al fin,
sin trampa ni moraleja;
que el miedo es un cuento…
y yo escribo la novela.
En el presente ardo, respiro y me defino,
cada paso es un verso que improvisa mi destino,
dejo ir lo oscuro, lo que ya no me convino,
pa’ que entren mis sueños…
como luz en lo divino.
El futuro no existe, pero igual lo construyo,
con restos del miedo que transformo y reconstruyo,
si el infinito es real, entonces ahí me incluyo,
porque al soltar cadenas…
ya no huyo, fluyo.
Dejo salir mis miedos, los nombro y los libero,
hago espacio en el alma, profundo y verdadero,
vivir no es ausencia de temor, es ser sincero
y en ese vacío…
nacen mis sueños primero.
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