Vidrio que recuerda.
No soy yo el que me mira,
es alguien más antiguo que en silencio respira,
un doble que conoce lo que el cuerpo retira,
y en cada parpadeo… mi verdad se delira.
Freestyle en la grieta,
rompo el vidrio del miedo con palabra concreta,
no hay filtro ni pose, la emoción se interpreta,
late crudo en la base… mientras el pecho completa.
Soy miles en uno, laberinto sin centro,
me pierdo y me encuentro en el mismo momento,
como ser humano en sombras midiendo el intento,
de decir lo indecible… sin romper el cimiento.
Cuando todo hace ruido,
aparece en lo roto, en lo que fue reprimido,
en el gesto más chico, en lo no compartido,
ahí vive lo real… lo que nunca fue fingido.
No me hablo en la cara, me hablo desde adentro,
desde un pulso invisible que sostiene el encuentro,
con lo que soy de verdad… sin disfraz ni argumento,
solo un ser que se busca… en su propio fragmento.
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