Rojo en la piel del tiempo.
Deseo en rojo… ardiendo sin permiso,
como tinta encendida dibujando un paraíso,
no es solo el cuerpo… es el alma en compromiso,
con ese fuego interno que no pide aviso.
Deseo en rojo… ritmo que no se explica,
late en la mirada, en la forma en que implica,
un juego silencioso donde todo se amplifica,
y el mundo se detiene… cuando el pulso salpica.
No es pecado ni culpa lo que vibra en la piel,
es humano, es sincero, es un grito fiel,
como versos que fluyen sin saber bien por qué,
pero encuentran destino cuando te vuelven a ver.
Deseo en rojo… como sombra en su abismo,
perdiéndose en un laberinto de sí mismo,
somos dos universos cruzando el mismo prisma,
donde el deseo es lenguaje… sin necesidad de rima.
Y si el tiempo se apaga o la noche se va,
quedará ese instante que no muere jamás,
porque hay fuegos que viven más allá del final…
cuando el rojo del alma se vuelve inmortal.
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