El sol que nos nombra.
Sol de la bandera Argentina, firme y dorado,
late en el cielo como un grito sagrado,
“Oíd mortales”, resuena en el viento,
no es solo historia… es pulso, es sentimiento.
Desde el origen de un pueblo despierto,
rompiendo cadenas, cruzando el desierto,
somos la voz que no quedó en silencio,
somos la llama que arde en el pecho.
Ese sol no es dibujo, no es tinta en tela,
es cada lucha que el alma revela,
es cada abrazo que al miedo cancela,
es patria viva cuando el alma vuela.
“Oíd mortales”, no es frase lejana,
es hoy, es ahora, es carne Argentina,
es el latido que nunca termina,
es la memoria que al tiempo ilumina.
Y en este ritmo que fluye improvisado,
te canto al sol que nunca ha bajado,
porque en su brillo nos vimos reflejados,
libres por siempre… aunque estemos quebrados.
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