Neón en el laberinto.
Arrodillada en piedras blancas,
como si el mundo fuera ruina,
ella sostiene la noche
con una mirada que ilumina.
como si el mundo fuera ruina,
ella sostiene la noche
con una mirada que ilumina.
Detrás, el muro grita en colores,
firma su caos con aerosol,
pero en sus ojos hay otro universo,
un fuego rosa, íntimo sol.
firma su caos con aerosol,
pero en sus ojos hay otro universo,
un fuego rosa, íntimo sol.
Parece frágil
—dicen las sombras—,
parece sola en la ciudad,
pero quien ha mirado el abismo
sabe nombrar la eternidad.
parece sola en la ciudad,
pero quien ha mirado el abismo
sabe nombrar la eternidad.
Grafiti eléctrico en la espalda,
laberinto de azul y neón,
como si el barrio fuera un libro
escrito sin puntuación.
laberinto de azul y neón,
como si el barrio fuera un libro
escrito sin puntuación.
Y ella, centro del ruido,
silencio que sabe rimar,
rodillas firmes sobre escombros,
lista para improvisar.
silencio que sabe rimar,
rodillas firmes sobre escombros,
lista para improvisar.
Porque la vida es freestyle puro,
sin libreto ni redención,
te tira al suelo y te pregunta:
¿Cuál es tu definición?.
sin libreto ni redención,
te tira al suelo y te pregunta:
¿Cuál es tu definición?.
Y ella responde sin palabras,
con postura, pulso y fe:
“Si el mundo me pinta caos,
yo me reinvento en lo que sé.”
con postura, pulso y fe:
“Si el mundo me pinta caos,
yo me reinvento en lo que sé.”
No todo brillo es superficie,
no todo muro es prisión,
a veces el arte es la herida
que encuentra su canción.
no todo muro es prisión,
a veces el arte es la herida
que encuentra su canción.
Y en medio del gris quebrado,
bajo el grafiti feroz,
hay una chica reconstruyéndose
con neón en la voz.
bajo el grafiti feroz,
hay una chica reconstruyéndose
con neón en la voz.
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