jueves, 26 de febrero de 2026

Demasiado ruido.


Demasiado ruido.

Exceso de vicios,
copas llenas de vacío,
risas que suenan fuerte
para tapar el frío.

No empezó como abismo,
fue costumbre leve,
un “solo por hoy”
que mañana se repite.

Aprendí que el hábito abraza
como amigo fiel,
pero aprieta despacio
hasta no dejarte ver.

El cuerpo pide pausa,
el alma pide voz,
pero el ruido seduce
más que el propio dolor.

Exceso de vicios,
más fuga que placer,
porque huir de uno mismo
no es saber vivir.

Y aunque la noche prometa
olvido y anestesia,
si el corazón no se escucha
la sombra no se va.





 

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