La mujer que guarda el azul.
Entre las sombras del tiempo camina,
con alas ajenas que rozan su piel,
como si el universo, por fin, la entendiera
y dejara caer mariposas para verla renacer.
con alas ajenas que rozan su piel,
como si el universo, por fin, la entendiera
y dejara caer mariposas para verla renacer.
Aprendió del silencio más duro,
de noches que pesan, de días sin luz.
Pero nunca soltó su pequeño milagro:
ese brillo escondido que llaman virtud.
de noches que pesan, de días sin luz.
Pero nunca soltó su pequeño milagro:
ese brillo escondido que llaman virtud.
En su rostro florecen historias rotas
que ya no duelen, sólo enseñan a ver
que incluso lo triste, si se abraza despacio,
puede volverse un motivo para crecer.
que ya no duelen, sólo enseñan a ver
que incluso lo triste, si se abraza despacio,
puede volverse un motivo para crecer.
Y así camina, sincera y eterna,
con un alma azul que jamás se rindió.
Porque la vida le dijo “resiste”,
y ella respondió: “aquí estoy yo”.
con un alma azul que jamás se rindió.
Porque la vida le dijo “resiste”,
y ella respondió: “aquí estoy yo”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias!