Turno del deseo.
Hoy la velita,
la soplo yo,
no por apuro,
sino por convicción.
la soplo yo,
no por apuro,
sino por convicción.
Que el deseo también
aprendió a hablar,
a pedir su turno
sin disculpar.
aprendió a hablar,
a pedir su turno
sin disculpar.
Hay fuegos chicos
que cambian la noche,
un gesto mínimo
que enciende voces.
que cambian la noche,
un gesto mínimo
que enciende voces.
La vida me enseñó
—a fuerza de esperar—
que a veces el milagro
empieza al animar.
—a fuerza de esperar—
que a veces el milagro
empieza al animar.
Así que acerco el aire,
sin miedo, sin culpa:
si hay algo que quiero,
hoy
me toca soplar.
sin miedo, sin culpa:
si hay algo que quiero,
hoy
me toca soplar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias!