sábado, 7 de febrero de 2026

El guiño del sobreviviente.


El guiño del sobreviviente.

No fue alegría lo primero que aprendí,
fue astucia.
Esa manera de mirar al mundo
como diciendo: ya sé por dónde viene.

La sonrisa nació torcida,
no por error,
sino por experiencia.
Cada diente guarda una historia
que no siempre se cuenta.

Mientras otros pedían permiso,
yo improvisaba pasos,
rimando caídas con ganas,
haciendo del tropiezo
un ritmo propio.

Me dijeron que reír era liviano,
pero nadie ve el peso
que sostiene esa mueca.
Reír, a veces,
es el arte de no romperse.

Hoy sigo guiñando un ojo al destino,
no para desafiarlo,
sino para recordarle
que ya estuve ahí,
que ya dolió,
y que aun así
seguí jugando.

Porque en el laberinto simple de los días,
la vida no siempre se gana,
pero se atraviesa mejor
con una sonrisa
que sabe demasiado.





 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias!

Entradas populares

Destacados

Peso justo.

Contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *