sábado, 14 de febrero de 2026

Latido sin permiso.


Latido sin permiso.

Vivo al ritmo de mi corazón,
sin partitura prestada,
sin seguir la coreografía
de una vida armada.

Me dijeron “andá despacio”,
“pensá mejor cada paso”,
pero el pecho marcaba fuego
cuando dudaba el fracaso.

Corrí detrás de relojes,
me cansé de encajar,
hasta que un día entendí
que vivir no es agradar.

El corazón no negocia,
late crudo, late fiel,
cuando todo es confuso
él me sabe leer.

No siempre acierta el camino,
pero nunca miente la intención,
prefiero errar sintiendo
que ganar sin emoción.

Vivo al ritmo de mi corazón,
con cicatrices y canción,
porque si el pulso está vivo,
hay destino en cada decisión.





 

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